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Estas son las estrategias de desestabilización empleadas para destruir el país
Mario Pazmiño Silva
La Conaie y su líder
Incendiar el país y la democracia con sus necias amenazas como destituir a autoridades legítimamente estatuidas implica un grave desconocimiento de lo que es la democracia y sus implicaciones en la vida presente y futura del país. Desde luego, resulta casi imposible dejar de pensar en una soterrada mala fe alimentada desde Bélgica.
La dislocación de un sueño histórico
Los diez puntos del reclamo de la CONAIE no atacan las profundas causas de su situación ni la de los 17 millones de ecuatorianos. La prosperidad no se da por arte de magia ni por invocaciones ancestrales.
¡Somos! ... ¡Seremos! … ¡Soy!: El apoyo al paro indígena: entre el cinismo y la coherencia
Julian Estrella López
Diálogo y pacificación social
Alfredo Espinosa Rodríguez
Pólit "canta", Correa desespera, Iza moviliza, ¿quién financia?
Mariana Neira
Los quiebra-huelgas
Jean Cano
Carta a Pipo Laso
La clave está en construir una agenda social basada en el conocimiento pleno de las necesidades de los ecuatorianos, en especial de quienes menos tienen. No es difícil construir un mapa de la situación del país, pero sí implica un trabajo inteligente, sensible, estratégico, con visión de futuro.

Estimado Pipo: ¿En serio crees que con inundar de propaganda gubernamental los medios convencionales se solucionará la crisis política que vive el país?
¿En realidad piensas que repetir y repetir lo que ya sabemos que dijo el Presidente es suficiente para convencer a la opinión pública y recuperar la credibilidad perdida en un año de promesas incumplidas?  
¿En verdad consideras que es suficiente insistir innumerables veces en cada uno de los puntos que el Mandatario cree haber resuelto como respuesta a las demandas de la Conaie?

Democracia o autoritarismo étnico
Por ningún motivo el Estado puede renunciar a hacer lo que debe. Si el poder para garantizar la seguridad de los ciudadanos no es suficiente, señala el mismo Hobbes, “cada uno fiará tan solo, y podrá hacerlo legalmente, sobre su propia fuerza y maña, para protegerse contra los demás hombres”.

En el país, como lo revelan las distintas posiciones adoptadas por los ecuatorianos frente a las violentas manifestaciones de la Conaie en estas dos últimas semanas, se han perfilado dos formas opuestas de ver la política.
La primera, que defiende la mayoría de ciudadanos —los que se oponen a las acciones violentas de la Conaie—, se resume en tres ideas: “paz, trabajo y democracia”. La segunda, en cuatro: “Abajo el Estado”. “La insurrección se viene”. “Es la calle o nada”. “Acumular fuerzas y combatir” (consignas pintadas en las paredes del centro de Quito).

El manzano de Newton
No, no va a caer. Tranquilas élites, tranquilos jóvenes Gucci y florindos en general. Esta manzana no bajará como la Newton a 9.8 m/s², todavía no... A menos que siga cometiendo errores políticos de elefante en cristalería como los realizados, a menos que no tenga más aciertos como el de permitir el ingreso de los indígenas a la Casa de la Cultura.

John Conduitt, asistente personal de Newton, nos dice que el físico comenzó el desarrollo de su famosa ley de la gravitación al ver caer una manzana, otros dicen que el fruto cayó encima del pensador. Como fuere, parece que siempre hubo una caída. Y de otra caída se conversa muy lejos de Lincolnshire, donde estaba el manzano de don Isaac.

¿De qué mediación del paro indígena nos hablan?
El paro indígena no puede ser equiparado con un divorcio o con una disputa entre empresas por una cuota del mercado, un asunto que, en efecto, requiere de una mediación, de una audiencia de conciliación o de un arbitraje. Aquí estamos hablando de una demanda histórica de derechos a un Estado y a una sociedad que han naturalizado la exclusión de los indígenas. Así de simple.

La mediación es tan antigua como la humanidad. Todo grupo humano, fuente inagotable y creativa de conflictos, ha requerido de un tercero neutral cada vez que una discrepancia no se resuelve por voluntad de las partes involucradas.

La deuda agraria: pensar en grande, actuar sobre lo pequeño
Haría mucho el Presidente Lasso si es que toma la iniciativa de triplicar la apuesta al señor Iza y establecer, con una inyección de miles de millones de un fondo internacional, el pago definitivo de la deuda con el campo, y apoyar un cambio estructural para cientos de miles de familias.

El problema de los pequeños campesinos no se resolverá aún si el Gobierno dice sí a todos los diez puntos planteados por la Conaie y aliados. La deuda agraria es de tal magnitud que el «Paquete Iza», que puede valer unos 1.000 millones del erario público, debiera al menos triplicarse a mediano plazo.

Entre el arcaísmo y la modernidad
Convertir a lo ancestral en una cultura superior a la del colonizador, dice Franz Fanon, es una expresión de las contradicciones del intelectual colonizado. Éste valora la civilización anterior a la dominación colonial, pero a la vez se nutre de la cultura dominante.

Sin duda, la integración de las comunidades indígenas a la sociedad nacional, ha sido objeto de debates acalorados. Los liberales quisieron integrarlos a través de la educación, pero de una educación predominantemente blanco-mestiza. Los marxistas desde una perspectiva económica, creían que esa integración sería posible catalogando a los indígenas como campesinado pobre. Estas corrientes creían poco probable que las culturas indígenas pudieran acoplarse al mundo moderno. Los pueblos indígenas no aceptaron los argumentos de unos y otros.

Días del futuro pasado: el conjuro de los radicales
Los levantamientos pueden echar abajo un gobierno, pero no pueden cambiar las estructuras por pedido y radicalización de las protestas. No es señal de fuerza, en realidad constituye una pérdida de poder, pues a pesar de la contundencia de las movilizaciones, que despiertan la conciencia social, no conducen al desarrollo económico, social y tecnológico de cada comunidad indígena.

Tomo el título de esta nota, de la película de los X - Men: Días del futuro pasado, dirigida por Bryan Singer. Los centinelas unos androides enormes, perfectos y adaptables están a punto de exterminar a la especie mutante. Para evitar el genocidio deciden, como último recurso, enviar la conciencia de Lobezno, el único mutante en capacidad de resistir, al pasado para evitar la creación de los centinelas y modificar el rumbo de la historia. 

¿Acaso escuchamos al indigenado?
Nuestros campesinos e indígenas se hallan muy atrás de este tercer mundo. El suyo está atravesado por las injusticias, el analfabetismo cultural, por grandes lagunas sociales, por serias carencias tecnológicas.

Nuevamente los pueblos indígenas buscan que los miremos y los escuchemos. Claro, sus formas y estilos no corresponden a los llamados socialmente adecuados y esperados. Acuden al paro y también a no poca violencia física que se expresa en daños ocasionados a las ciudades. Por otra parte, quizás pudiéndolo evitar, permiten que se les junten grupos sociales claramente identificados con la violencia e incluso con cierto terrorismo primitivo.

Cae el primer país de la OTAN en América Latina
El crimen organizado con sus alfiles, el narcotráfico y los grupos narcoguerrilleros han puesto en jaque mate a la débil democracia colombiana y a cualquier posibilidad regional de retornar a la libertad. El totalitarismo y el socialismo serán desde hoy la línea de acción de la región.

América Latina es un continente que se debate entre la inestabilidad política y social, donde el populismo y los discursos antiimperialistas cobran fuerza constantemente. En nuestros países, los antecedentes de los caudillos no importan, sino lo que ofrezcan, aunque sean cosas inalcanzables. Y el espejismo electoral está ligado a otro factor de inestabilidad como es el crimen organizado, que aprovecha la falta de cultura política, penetra las campañas electorales y compra las conciencias de los futuros dirigentes y funcionarios públicos.

El resentimiento organizado
Quienes participan en la protesta del resentimiento están preparados para agredir. El ataque es el medio para conseguir sus objetivos, aunque sería mejor decir “para imponerlos” tanto al poder público como a los ciudadanos.

La protesta social, tal como la practican ahora el movimiento indígena y ciertos grupos de izquierda, a los que se suman miembros de lo que Marx denominaba lumpen proletariado, es una forma de organización del resentimiento y activación del odio, cuyo medio de expresión característico es la violencia.

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