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Alcoholismo, bombas de tiempo y gallinas
Carlos Rivera
No al capitalismo fascista y sus negocios guerreristas
Las legítimas protestas de los pueblos de América Latina intentan ser tomadas por las disputas geopolíticas de poderes articulados a pugnas de capitales de distintos orígenes: del eje occidental y del eje asiático; de origen legal e ilegal, cuyas fronteras además son absolutamente difusas.
Caída de Evo
Sin alternabilidad no hay democracia, y sin democracia no hay paz, hay violencia. Evo Morales y su partido político son los únicos responsables de la violencia, conmoción y caos que experimentó Bolivia.
Morales y los dueños del poder
Rodrigo Tenorio Ambrossi
Éxtasis y agonía del ciclo político: Bolivia y las democracias en América Latina
Adrian Bonilla
Lula libre
Gabriel Hidalgo Andrade
Un debate simbólico cargado de prejuicios
Juan Cuvi
Guaguas de pan, colada morada y Halloween
El sincretismo es la caldera en que se fragua el mestizaje, un mestizaje ligado a la globalización, al que podríamos denominar «globestizaje». Es evidente la existencia de una disposición para combinar guaguas de pan, colada morada y Halloween. Sincretismo.

Entre sorprendido y fascinado, pude experimentar estos días en Quito lo que los antropólogos llaman sincretismo cultural. Nuestra América es experta en ese proceso. Los templos mexicanos se levantaron sobre los templos otomíes y sus dioses se fundieron en los mitos de Huitzilopochtli, Tlaloc o Quetzalcóatl.

El ventrilocuismo ideológico
No importaba que en el Incario hubiera predominado el despotismo. Éste ha “herido los escrúpulos liberales de algunos espíritus de nuestro tiempo” establecía Mariátegui. Esta asociación entre despotismo y socialismo, a nivel ideológico, le dio al despotismo un significado progresista.

“El hombre del Tawantinsuyo no sentía absolutamente ninguna necesidad de libertad individual. Así como no sentía absolutamente, por ejemplo, ninguna necesidad de libertad de imprenta (…) los indios podían ser felices sin conocerla y aun sin concebirla”, José Carlos Mariátegui (1927).
   

Chile y el tedio de existir
No se necesita ser un matemático teórico, ni un físico nuclear, para entender que todas las escalas serias, relativas a la calidad de vida, le dan a Chile una notable superioridad sobre otros países en los que también se han generado protestas. ¿Y entonces, como se explica la enconada violencia de las manifestaciones en el país de Condorito?

Se dicen muchas cosas sobre las notorias protestas en Chile. Se ha planteado, por ejemplo, que el incremento del pasaje en el metro (cuatro centavos de dólar), el cual gatilló situaciones de violencia y nihilismo a un nivel extravagante, no es la causa de fondo en marea de incidentes que se han derramado, como un aguacero, sobre aquel país.

La protesta social
Los eventos de Ecuador y Chile reflejan el agotamiento del recetario capitalista y de una profunda crisis de la política que no ha podido dar respuestas efectivas a las demandas ciudadanas. La democracia representativa ha tocado fondo.

América Latina cada vez más se sacude y convulsiona con fuerza. La gran movilización social registrada, en estas últimas semanas, en Ecuador y Chile, dan cuenta que el pueblo ha despertado, resistiendo con firmeza a un modelo neoliberal que ha sido y es incapaz de entender que el hombre no puede ser reducido a la calidad de mercancía.

¿Olvidarnos del levantamiento?
Se pretendía que, eliminado el presidente Moreno, se tome la presidencia, no el vicepresidente, sino alguien que modifique radicalmente el sistema sociopolítico del país. El gran modelo: Venezuela.

Es precisamente eso lo que desean quienes organizaron los días de violencia durante las protestas indígenas. Buscan que la ciudadanía y los poderes del Estado pasen la página y se olviden, de una vez por todas, de lo que aconteció. ¿Para qué volver sobre lo vivido y sufrido, para qué pensar en los muertos y en las destrucciones, para qué seguir diciendo que hubo un claro propósito de golpe de Estado?  

Respaldar a los indígenas, en broma: réplica al artículo de Andrés Ortiz
Parecería que Andrés cree que, si los indígenas piensan en visiones de país, si se atreven (¡Dios no quiera!) a generar un Plan de manejo del Estado ecuatoriano y a aspirar a ser gobierno; si miran la realidad desde una dimensión nacional o se enfocan en los problemas macrosociales, han perdido su norte.

He leído con atención el artículo del colega Andrés Ortíz Lemos, Respaldar a los indígenas, en serio y estoy de acuerdo con algunos de los temas mencionados, en especial donde subraya que los indígenas no son un todo monolítico y no pueden ser mirados de esa manera. De acuerdo también estoy con que el indigenismo debe tener cuidado en caer, como casi siempre lo ha hecho, en visiones paternalistas.

Octubre: entre la ciudad asaltada, la ciudad patrimonio y la ciudad festiva
Días después, el sábado 19, con mis estudiantes de maestría, recorrimos los espacios del Centro Histórico que habían sido testigos de la huelga y, allí estaba la ciudad; no la ciudad destruida, asaltada y humillada que se nos había dicho; la misma ciudad, los mismos usuarios, las mismas luchas, las mismas contradicciones, los mismos y nuevos silencios

La tarde del 10 de octubre, habiendo participado otro día en las marchas contra las medidas económicas anunciadas por el Gobierno, caminaba por la Avenida 12 de Abril, continua al Río Tomebamba de Cuenca. Las protestas sociales seguían en diferentes ciudades, mientras los indígenas mantenían paralizadas las carreteras y se habían tomado la capital del país. Por varios días, en el Centro Histórico habíamos visto enfrentamientos, represión de la policía, dolor e indignación de los manifestantes. 

El asalto
La impunidad estructural destruye la confianza social, abarca tanto lo grande como lo pequeño. La impunidad permite que las redes se multipliquen y corrompan instituciones sociales fundamentales.

Me incomoda manejar con exceso de ropa, así que por lo general utilizo la calefacción aunque ralentiza el vehículo. Que esa noche conservara la chaqueta impermeable, probablemente, salvó mi vida.
Regresaba de ver la película Maléfica, por la avenida 6 de Diciembre en dirección sur norte, cuando antes de llegar a la calle que va en dirección al Comité del Pueblo veo  a un grupo de hombres, quizá de unos 25 años aproximadamente, sacudir a una mujer joven, quizá una estudiante; aparentemente forcejeaban con su mochila.

Los demonios de octubre: parroquialismo, tribalismo y fetichismo democrático
La política es un proceso de subjetivación que implica el reconocimiento de la diferencia. El otro (lo diferente y diverso) está en la exterioridad del orden social instituido. Hay que enfocar la democracia como un medio para la transformación del orden social. Cuando el orden instituido se anquilosa y se resiste al cambio, deja de ser democrático.

Las protestas de octubre han alimentado ciertos demonios. Ante el miedo a la incertidumbre provocado por las protestas es lógico que los individuos busquen una explicación que le de sentido de “orden” a todo el “caos” que los amenaza. El problema es que con ese afán tan instintivo se acentuaron tres actitudes perniciosas que nublan el entendimiento, bloquean las soluciones y prolongan la crisis. Estas actitudes son el «parroquialismo», el «tribalismo» y el «fetichismo democrático».

El experimento terminó: Chile ha despertado
La historia, así como vio la caída del muro de Berlín y los totalitarismos de izquierda hoy presencia el derrumbe de otro paradigma, ésta vez de derecha. No más ejemplos de que ¿por qué no somos como Chile? o el manido comentario fachito “es que aquí necesitamos un Pinochet”.

En medio de esta América Latina convulsionada, veamos a Chile, nuestro país, es un verdadero oasis. (Sebastián Piñera)
 

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