La minería que mata la vida en el norte de Esmeraldas

La minería que mata la vida en el norte de Esmeraldas
En la Audiencia del Chocó, una veintena de expertos y líderes comunitarios denunciaron los efectos de la minería en la salud y economía de los cantones Eloy Alfaro y San Lorenzo, en Esmeraldas. Una actividad que se encuentra sin control, según los testimonios, aunque están vigentes medidas cautelares contra la explotación minera.
30 de Agosto del 2017
Susana Morán

“Se metieron los mineros, el agua contaminada”. “Se metieron los mineros, el agua contaminada”. Con esa copla, un grupo de mujeres afrodescendientes dejó en claro su rechazo a la explotación minera en el norte de Esmeraldas. Ocurrió durante la Audiencia del Chocó, que se efectuó el martes 22 de agosto en San Lorenzo, Esmeraldas. Fue un espacio para que las comunidades de una de las zonas más excluidas y pobres del país relataran cómo han sido afectadas por la actividades mineras y por las plantaciones de palma africana.

La Audiencia de Chocó es parte de la Ruta de la Verdad y Justicia para las Naturaleza y los Pueblos, que lleva adelante Acción Ecológica. En la de San Lorenzo estuvieron figuras como Elsie Monge, Papá Roncón y el obispo de Esmeraldas, Eugenio Arellano.

La audiencia tuvo como escenario el salón de actos de la parroquia San Lorenzo del Pailón. Ocho comisionados, expertos y defensores de derechos humanos, escucharon a 18 peritos (líderes de las comunidades e investigadores), testigos de primera línea de las situaciones de las poblaciones que habitan el Chocó, que comprende los bosques tropicales y subtropicales comprendidos entre el este de Panamá hasta el Cabo Pasado en Manabí. Es una de las zonas más biodiversas del mundo. Pero en territorio ecuatoriano las comunidades que habitan estos bosques y ríos se enfrentan al agua contaminada por la minería y a la escasez de alimento. Según testimonios, enfermedades como infecciones vaginales y afecciones a la piel se han presentado en sus pobladores.


Más de 70 habitantes de las comunidades afectadas por la minería y las pamilcutoras asistieron al acto de resistencia. 


Seis comisionados escucharon a 18 peritos (testigos y expertos) que hablaron sobre los daños que ha causado la minería. 

Documento: Estudio de la Universidad Católica de Esmeraldas sobre la contaminación ddel agua en el norte de Esmeraldas. 

Documento:  Medidas cautelares contra la minería a favor de 80 comunidades. 

Uno de los casos más icónicos ocurrió en 2011. Ante un centenar de asistentes a la audiencia, el padre italiano Aldo Pusterla llamó a su historia como “la tomadura de pelo por parte del Gobierno”. Se refirió así a las medidas cautelares que fueron otorgadas a más de 80 comunidades y parroquias de los cantones Eloy Alfaro y San Lorenzo. Estas disponían, entre otras cosas, lo siguiente: “Que el Ministerio de Recursos Naturales No Renovables, en el ámbito de su competencia suspenda provisionalmente cualquier autorización para la operación de toda actividad minera en los cantones de San Lorenzo y Eloy Alfaro de la provincia de Esmeraldas”. Pero en el auditorio, el padre aseguró que la minería continúa sin ningún control y sus efectos conviven con su gente.

El padre Aldo Pusterla conoce los episodios de esta historia. Lleva 17 años en las poblaciones del norte de Esmeraldas. Como párroco de Borbón atiende una población de 20.000 habitantes afrodescendiente y de las etnias chachi y épera, ubicados a los largo del río Santiago. Borbón está a 50 km de San Lorenzo. Allí se unen los ríos Santiago y Cayapa. Esta ha sido una zona aurífera desde siempre. Pero la mayor parte de sus habitantes son campesinos: trabajan en la extracción de madera o son mano de obra de las palmicultoras. Pero, según sus cálculos, el 80% de sus habitantes se dedican a la prostitución, trata de personas, contrabando de combustibles y tráfico de droga. “La falta de trabajo los empuja a buscar qué comer”.

“Eloy alfaro ha sido el cantón de Esmeralda más abandonado en salud. Nosotros, en Borbón, tomamos agua de alumnio desde hace años”, padre Aldo Pusterla, párroco de Borbón.

Pero la lucha contra la minería empezó por la falta de agua. La comunidad de San Agustín solo se proveían del líquido que tenían en el estero María. “Pero por la minería el estero se había vuelto como una colada verde”. Desde el 2008 habían registrado la contaminación de su río. En efecto, estudios científicos confirmaron las sospechas de las comunidades. Para la obtención de las medidas cautelares, el padre Aldo presentó informes emitidos por la Secretaría Nacional del Agua, la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Central del Ecuador y del Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical "Leopoldo Izquieta Pérez" de Esmeraldas. Según estos estudios, además del Estero María, las aguas de los ríos Santiago, Bogotá y Tululbí no eran aptas para el consumo humano por la presencia de aluminio, hierro y arsénico. “Es decir estamos hablando que en estas comunidades la contaminación de sus aguas excede en el mejor de los casos un promedio de más de 4.000 veces el límite permisible”, dice la conclusión recogida en las medidas cautelares.

En otra investigación hecha por la Universidad Católica de Esmeraldas para el Ministerio del Ambiente, en el Estero María se identificó, en diciembre de 2013, uno de sus niveles más altos de contaminación. La presencia de aluminio en el agua superó en 580 veces la norma ambiental establecida para este mineral; 2,4 veces la norma de cobre, 33 veces la norma de hierro y 1,3 veces la norma de manganeso. Todo por efecto de la minería. 


Ríos contaminados y peces con deformaciones, algunos de los efectos de la minería. Fotos: Universidad Católica de Esmeraldas. 

“Es decir estamos hablando que en estas comunidades la contaminación de sus aguas excede en el mejor de los casos un promedio de más de 4.000 veces el límite permisible”, dice la conclusión recogida en las medidas cautelares.

El padre Aldo cuenta que una botella de esa “colada” del Estero María llegó a manos de Rosana Alvarado en 2010. La entonces legisladora y presidenta de la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea recibió una delegación encabezada por el religioso. “Cuando ella vio la botella pensó que era colada, pero cuando supo que era agua llamó enseguida a Senagua. A la semana siguiente estuvo haciendo los exámenes”. “Nosotros los llevamos arriesgando nuestra vida porque (los mineros) nos odiaban a muerte. Estuvimos amenazados de muerte. El Ministerio de Gobierno nos puso la policía para defendernos. Sacaron el agua y a la semana declararon que no era apta para el consumo humano”.

Con estos primeros análisis fueron a la Defensoría del Pueblo y luego acudieron a la justicia donde consiguieron que les otorgaran las medidas cautelares. La primera disposición fue justamente suspender cualquier actividad minera. “Pero nunca fue aceptada. El mismo Gobierno mandó a la Enami a minar a Selva Alegre y San Lorenzo”. En efecto, la resolución a favor de las comunidades se emitió el 24 de marzo de 2011 y en septiembre iniciaba un proyecto minero a cargo de la Empresa Nacional Minera (Enami). Diario El Telégrafo relata la visita que hiciera el entonces presidente Rafael Correa a la zona, el 14 de diciembre de 2011:

A una hora de San Lorenzo se encuentra el frente de explotación minera de la parroquia Selva Alegre, donde el Mandatario constató los trabajos de remediación ambiental y verificó si los procesos de explotación minera que actualmente se desarrollan en el lugar cumplen con las normas ambientales (...) El gobernante calificó como una oportunidad para el desarrollo a las actividades de explotación minera que se realiza como parte del proyecto de Minería Comunitaria Enami-Plan Ecuador, el mismo que se ejecuta desde hace tres meses en la zona de Selva Alegre”.

“Nos tomaron el pelo”, insiste de nuevo el padre. Afirma que mientras los llevaron a Quito para reuniones, legalizaban a los mineros ilegales en una cooperativa. “Entregaron casi 39.000 hectáreas a esta cooperativa. Si uno quiere entrar en el alto Santiago, uno tiene que pedir permiso a la cooperativa no al gobierno”.

En la actualidad, la minería ha disminuido, según el padre Aldo, porque el oro está acabándose. En el momento más fuerte de minería, relata, llegaron a tener 400 frentes (lugares donde se trabaja la minería) entre 2010 y 2015. Recuerda que hubo intervenciones del Gobierno, en una de ellas destruyó la maquinaria. En mayo de 2011, en San Lorenzo y Eloy Alfaro detonaron 67 retroexcavadoras. Cuenta que a raíz de estos incidentes, la minería se paralizó por un tiempo, pero los mineros volvieron. En el periodo más fuerte se calculó entre 500 y 600 retroexcavadoras, asegura. “¿Estas medidas cautelares, que están vigentes, ¿para qué sirve? Pedimos que se vuelvan a aplicar. ¿O estamos en manos de las mafia?”.

  TESTIMONIOS  

“Ambiente no quiso difundir los resultados de los estudios”

Eduardo Rebolledo, biólogo marino y experto en ecología fluvial, Universidad Católica de Esmeraldas

Realizamos estudios desde 2011 hasta 2014. Fue un contrato con el Ministerio del Ambiente para tres estudios, pero no quisieron difundir los resultados de los estudios. Era complicado porque a nosotros nos apoyaron las comunidades y cuando pedían los resultados, debían remitirse al Ministerio. Les dije a los señores del Ministerio que era mucho más sano reconocer que hay un problema.

Encontramos entre 5 y 6 minerales que superaban la norma ecuatoriana. Entre ellos el arsénico, el magnesio y el galio. Por ejemplo, se permite 0,3 miligramos de aluminio en un litro de agua y llegamos a encontrar hasta 48 miligramos. Al aluminio se lo relaciona con el Alzheimer. Nunca logramos hacer estos estudios de toxicología en seres humanos.  Propusimos al Ministerio de Seguridad Interna y Externa tomar las muestras de 700 personas distribuidas geográficamente y por grupos etarios, pero no se aprobaron los recursos.

Los ríos Guimbí y Bogotá son los que históricamente más han soportado contaminación. Vemos también que se están formando poblaciones de peces distintas por la influencia de zonas mineras. Habían más peces en esas zonas, pero no es porque la contaminación les sirve sino por la turbidez. Los peces son depredadores visuales. En el agua clara están escondidos porque otro pez se los puede comer. Pero cuando el agua está turbia los peces encuentran un refugio. En sectores mineros veíamos que se juntaban en grupos. La gente sabe que cuando hay mina no se pesca y difundimos que eso no era saludable. Pero la gente apenas ve el río transparente, pesca los peces que fueron expuestos a la minería. Una mina deja de funcionar y en horas el agua vuelve a ser clara. También encontramos un 4% de peces deformes en algunos sectores, es un nivel muy alto.

“Tenemos sed de agua y de justicia”

Lenín Caicedo, dirigente de la parroquia Tululbí, Ricaurte

Hoy nos huele a sed, a contaminación. No puede ser posible que las empresas mineras no tengan un plan ambiental, que el Ministerio de Energía, la Senagua, la Arcom no regulen la minería. Tenemos contaminación en los ríos Tululbí, Bogotá, Guimbí, Santiago, etc. Hoy ninguna institución ha alzado su voz de protesta contra esta contaminación que nos está matando a todas las personas asentadas alrededor de los ríos. Jóvenes, madres y personas adultas tienen problemas en la piel y las mujeres en sus partes íntimas. Las comunidades piden que se hagan la reforestación y que se tapen las piscinas de minas abandonadas, en el río Bogotá. No podemos tomar esa agua, tenemos sed de agua y de justicia. Un niño no puede nadar porque sale con problemas en la piel. Hay comunidades que no tienen agua.

“Las mineras legales o ilegales nos afecta por igual.
No pueden legalizar algo que nos mata a todos”

Feliza Caicedo, auxiliar de enfermería, comunidad Colón Eloy

Desde hace 15 años en los cantones San Lorenzo y Eloy Alfaro se han venido haciendo actividades mineras para la extracción de oro. Nuestro río está turbio por la cantidad de minerales pesados que contiene. En nuestra comunidad sufrimos enfermedades, las mujeres tenemos problemas de piel y en sus partes íntimas. Los que trabajan directamente en las mineras y los que consumimos esas aguas, ¿qué efectos nos harán?, ¿cuántas mujeres no podrán tener hijos o nacerán niños con discapacidad? Hay personas sufriendo de cáncer a los pulmones, a los riñones. Las mineras legales o ilegales nos afecta por igual. No pueden legalizar algo que nos mata a todos, ¿qué va a pasar con nosotros más tarde? También somos ecuatorianos. Tenemos también el problema de las palmicultoras que usan químicos para los cultivos. Conocido está en nuestra zona que el plato principal de los negros es el plátano. Hoy no tenemos plátano. Dos semanas que no llueva las matas empiezan a secarse, a caerse. Estamos ingiriendo plátano contaminado también. Solo falta que digan que los negros deben desalojar estos territorios. Los hospitales se llenarán de enfermos. Sí al agro no a la minería. 

“El pobre piensa casi siempre con el estómago vacío”

Padre Robison Robles, parroquia Santa María del Cayapas

Con todo lo que se ha extraído de estos pueblos no se ha logrado superar el índice de pobreza. Las compañías no generan riqueza en el medio sino su propio bienestar. Estas empresas en gran parte entran en la zona con el consentimiento de los mismo pueblos. Aunque con dolo, la entrada ha sido muy fácil porque ellos vienen con todo un aparataje montado: falsas promesas, un poco de dinero, un poco de comida, que por la necesidad que vive nuestra gente le ha sido casi imposible negarse a esas promesas. La gente ha caído en el engaño, porque el pobre piensa casi siempre con el estómago vacío.

El trabajo que ha realizado muchos líderes ha encontrado resistencia en su propia gente. En las comunidades muchos se han contaminado con las dádivas que reciben de los afuereños para que convenzan a su gente y accedan a territorios. Esto ha provocado grandes divisiones comunitarias provocando la pugna del pueblo contra el pueblo. Las empresas incluso entran con la protección de las comunidades porque los dirigentes han logrado algún beneficio. Esto a causa de la falta de fuentes de trabajo y la ausencia de las autoridades. El lugar se ha convertido en una blanco fácil para que tractores hagan lo que les da la gana sin que nadie los controle.

Nos dicen que hemos vendido los territorios, que hemos hecho contratos con capitales externos, pero ¿en qué términos? ¿Acaso nuestra gente entiende la terminología plasmada en un contrato? Nuestra gente ha cedido a la venta y alquiler de nuestro territorio no porque haya entendido los términos. Ha cedido por la pobreza que los ha movido, los altos costos de movilización para llegar a lo más cercano de una carretera. Eso los ha llevado a negociar sus recursos a cambio de lo que necesitan.