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16 de Abril del 2018
Historias
Lectura: 32 minutos
16 de Abril del 2018
Redacción Plan V
El lanchero de Manta que amasó USD 200 millones en el crimen

Foto: EFE

Antes de ser extraditado a Estados Unidos, el capo ordenó matar en Ecuador a varios funcionarios y policías que gestionaron su captura.

 

El capo manabita mejor conocido como el "Pablo Escobar ecuatoriano" es una pieza clave en el conflicto que se vive en la frontera norte. Su captura en Colombia y su extradición a Estados Unidos desató una guerra de grupos ilegales por el control del negocio, al calor de la cual se encumbró alias ‘Guacho’. A un año de su detención, Plan V presenta este perfil de ‘Gerald’, quien tuvo oficinas de sicariato en tres provincias y ofreció dinero por matar a altos funcionarios y policías por los operativos en su contra.

El origen de un capo

Para entender cómo surgió el dominio de ‘Gerald’ en el mundo del narcotráfico es necesario regresar un par de décadas en la historia de Colombia. Cuando el Cartel del Norte del Valle desaparece, este se dividió en dos grupos: los Rastrojos y los Machos. Ambas agrupaciones fueron rivales por el control de la producción de droga y de las rutas hacia el Pacífico, explican agentes de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía de Colombia (DIJIN) a los que Plan V tuvo acceso.

La guerra entre ambas agrupaciones se dio entre el 2000 y el 2010. Cada una contaban con ejércitos irregulares armados, tanto en zonas rurales como urbanas, para cuidar las rutas y los laboratorios. Pero las urbanas mejor conocidas como oficinas de cobro eran organizaciones de sicariato para hacer ajustes de cuentas en las ciudades por temas relacionados al narcotráfico, como el dominio del territorio.

Los Rastrojos se hacen fuertes tras el desarme y la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia o paramilitares. Se convirtió en la banda más temida del país vecino. Por eso la guerra con los Machos fue muy violenta. Hubo muchos muertos por el monopolio del narcotráfico.

Los Rastrojos se hicieron fuertes tras el desarme y la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia o paramilitares. Se convirtieron en la banda más temida del país vecino. Por eso la guerra con los Machos fue muy violenta. Hubo muchos muertos por el monopolio del narcotráfico.

En el caso de los Rastrojos su dominio empezó en el Pacífico Sur de Colombia, pero con el transcurso de los años se extendieron a gran parte del territorio del país vecino. Pretendían controlar todo el negocio: desde el sembrado de la hoja de coca y la producción de la cocaína hasta el despacho de esos cargamentos por vía aérea y marítima hacia los carteles mexicanos como Sinaloa, Los Zetas y Jalisco Nueva Generación.

Los carteles mexicanos siempre han necesitado mucha cocaína para surtir el mercado americano. En el 2017, el Departamento de Estado de EE.UU. calculó que por las fronteras de Guatemala cruzaban unas 1.000 toneladas de cocaína al año, la gran mayoría con destino a EE.UU.

Antes, el Cartel del Norte del Valle, que heredó el negocio después de la extinción de los carteles de Medellín y Cali, proveía esa cocaína a los mexicanos. Pero con su desaparición, los nuevos socios de los mexicanos fueron los Rastrojos y los Machos. Confiados en sus socios colombianos, no necesitaban viajar al país vecino para supervisar los envíos. Eso estaría por cambiar cuando la Policía colombiana capturara a los cabecillas de las dos bandas entre 2010 y 2013. Pero de los Rastrojos quedaron lo que los agentes colombianos llaman “rezagos” y uno de ellos fue ‘Gerald’.

El mar, su dominio

Édison Washington Prado Álava alias "Gerald" nació en 1981 en Tarqui, sede del antiguo puerto pesquero de Manta. Su cercanía con el mar y su relación desde muy pequeño con la intensa actividad pesquera que existe en esa conocida playa le dio las habilidades para convertirse en un gran y avezado lanchero.

Los agentes colombianos creen que los lancheros ecuatorianos conocen muy bien el mar. Al tener grandes puertos y una industria muy activa en el Pacífico, los pescadores se vuelven ágiles y astutos. Esto a diferencia de Colombia, cuya costa pacífica está abandonada y hay una escasa actividad de este tipo. Según los investigadores, los ecuatorianos tienen un gran sentido de ubicación y son capaces de guiarse en el mar únicamente por las estrellas, como los navegantes antiguos. 

 

Édison Washington Prado Álava alias "Gerald" nació en 1981 en Tarqui, sede del antiguo puerto pesquero de Manta. Su cercanía con el mar y su relación desde muy pequeño con la intensa actividad pesquera que existe en esa conocida playa le dio las habilidades para convertirse en un gran y avezado lanchero.

De estas destrezas se dieron cuenta los Rastrojos en su época de dominio en el negocio del narcotráfico en Colombia. Para garantizar el éxito de estas rutas, los Rastrojos bajaban continuamente a Ecuador en busca de estos operadores en altamar, según los agentes colombianos. De su presencia en el país hay dos hechos que lo confirman. En 2012 fue capturado en su casa en Cumbayá, Quito, Juan Carlos Calle Serna, hermano de Los Comba, quienes eran líderes de los Rastrojos y antiguos jefes del Cartel del Norte del Valle. Y un año más tarde, fue detenido en Manta Jorge Eliécer Domínguez Falla, alias Palustre, uno de lo jefes de los sicarios de esa agrupación criminal.

Para exportar la droga hacia Centroamérica, los Rastrojos necesitaban navegantes que dominaran las rutas por el mar. En esa época el transporte de la droga tenía tres modalidades. Una de ellas era a través de semisumergibles, la única opción para llegar a México en un solo trayecto desde el Pacífico colombiano. Estos submarinos eran de construcción artesanal, pero con muy buena tecnología de navegación. Según la DIJIN, eran los únicos que llegaban porque tienen la capacidad de llevar todo el combustible que necesitan para el trayecto.

La otra opción era con lanchas rápidas que salían desde el Pacífico sur de Colombia hasta un barco en aguas internacionales. Pasaban la droga a la embarcación que tomaría la ruta hacia Centroamérica y la lancha se regresaba con el combustible que le daba el mismo barco.

La tercera modalidad consistía en lanchas que salían desde Tumaco hasta Chocó, en Colombia. Allí se metían a un manglar, tanqueaban y se llenaba de víveres. La misma lancha partía hacia Panamá, donde antes era el centro de acopio de la droga de Colombia durante la década de 2000 a 2010. Los carteles colombianos hacían control hasta Centroamérica y de ahí para arriba se encargan los mexicanos.


‘Gerald’ (primero desde la izquierda) en una de sus primeras capturas en alta mar en 2012 por tráfico de drogas. Foto: El Universo

Por eso empezaron a emplear a lancheros y capitanes ecuatorianos desde el 2000 y uno de ellos fue ‘Gerald’. De hecho ‘Gerald’, según la Inteligencia colombiana, era uno de los navegantes más destacados de los semisumergibles y de las rutas con lanchas. Pero los inicios del capo ecuatoriano fue el transporte ilegal de migrantes por esas mismas rutas, quienes además iban cargados de droga para que la entregaran en Chocó o en Panamá. Era otra actividad de los Rastrojos.

‘Gerald’ era el capitán de estos transportes. Por el delito de tráfico de migrantes y coyoterismo fue capturado en 2006, a sus 25 años de edad, una causa que fue archivada. Luego registra otras dos detenciones más, en 2012 y 2014, por tráfico de drogas, pero evadió la justicia. Con el tiempo se convirtió en asesor de los Rastrojos y era quien armaba las rutas en el mar para ellos. Fue entonces cuando empieza a tener sus primeros contactos con las bandas en Centroamérica y con el negocio en Colombia.

Su éxito: las gasolineras en el mar

Entre el 2010 y el 2013 se capturaron a los principales cabecillas de los Rastrojos y Machos. La Policía colombiana logra desarticular a la mayor organización y terminar con el monopolio del narcotráfico a cargo de las dos bandas. Y esto fue un problema para los carteles mexicanos. El tener un cartel aliado en el país vecino les garantizaba la pureza de la cocaína y la entrega de los cargamentos. Eran negocios serios entre los cabecillas de los carteles: el Chapo Guzmán de Sinaloa directamente con Diego Rastrojo.

Pero a raíz de la desarticulación de los Rastrojos, los carteles mexicanos sufrieron pérdidas porque sus nuevos contactos no garantizan ni la calidad ni el envío exitoso de los cargamentos. Tuvieron muchas incautaciones o la droga era robada a su arribo a Centroamérica. Fue entonces cuando los carteles mexicanos empezaron a enviar emisarios a Colombia y Ecuador.

Pero a raíz de la desarticulación de los Rastrojos, los carteles mexicanos sufrieron pérdidas porque sus nuevos contactos no garantizan ni la calidad ni el envío exitoso de los cargamentos. Tuvieron muchas incautaciones o la droga era robada a su arribo a Centroamérica. Fue entonces cuando los carteles mexicanos empezaron a enviar emisarios a Colombia y Ecuador. “Si usted va a Guayaquil, escuche las historias de mexicanos en rumbas, en yates, en tragos, con mujeres. Y en Manta, Manabí”, dice uno de los investigadores.

Los mexicanos empiezan a aliarse con los mandos medios que quedaron de los Rastrojos. Eran los rezagos de la banda. Pero estos rezagos no crearon una nueva banda para el monopolio del negocio ilegal sino que siguieron de forma independiente. Entonces surgen muchos grupos, pero sin brazo armado.

En ese punto de la historia aparece ‘Gerald’, quien ya tenía contactos y aliados, pues su destacada participación en las rutas marítimas lo convirtió en el preferido de la organización para el transporte de los cargamentos. Es así que hizo pactos con la columna móvil Daniel Aldana de las FARC que cobraban a los narcos el impuesto de gramaje. De esta estructura guerrillera surge alias ‘Guacho’, señalado como el autor de los atentados en la frontera y el asesinato del equipo de El Comercio. ‘Guacho’ creció a la sombra de ‘Gerald’ como publicó Plan V la semana pasada.

Pero el liderazgo de ‘Gerald’ se dio gracias a una idea innovadora: crear una ruta marítima con tanqueos. Una especie de barcos/gasolineras en altamar. Esta idea se la guardó y no la compartió con los Rastrojos. Él con su propio capital, acumalado tras varios años de trabajo con el cartel colombiano, viajó a probar esta ruta cuando la banda fue desarticulada. Esta consistía en el uso de lanchas rápidas que eran abastecidas de combustible por tres barcos hacia la ruta de Guatemala y por cuatro hacia México.

Para probarla se asoció con otros pequeños grupos narcos a los que les compra la droga. Luego ubicó estratégicamente los puntos de tanqueo en el mar por arriba y por abajo de las Islas Galápagos. Para no perderse usó la misma tecnología de los semi sumergibles como los ‘spot’ o localizadores GPS vía satélite, que permiten la localización en tiempo real. En Ecuador conocía experimentados capitanes y lancheros. Los sumó a su grupo y los ubicó en los puntos que él había definido.

La incorporación de ecuatorianos a su banda, dicen los agentes, se evidencia en las capturas en altamar por los guardacostas de Estados Unidos. En el 2015 fueron 27 ecuatorianos detenidos; en 2016, 50; en 2017, 113; y en lo que va en el 2018, van 42 según cifras de la DIJIN facilitadas a Plan V. Este aumento se relaciona con el ascenso de ‘Gerald’ al poder.

‘Gerald’ tenía la capacidad para calcular la cantidad de combustible que necesitaban las lanchas para llegar a cada tanqueo. A sus 30 años probó su ruta por primera vez en el 2013. Y lo logró.

‘Gerald’ tenía la capacidad para calcular la cantidad de combustible que necesitaban las lanchas para llegar a cada tanqueo. A sus 30 años probó su ruta por primera vez en el 2013. Y lo logró. Entonces entregó su primer cargamento en Guatemala a quien le compraba a los Rastrojos, el ‘Teniente Fantasma’. Él empezó a financiar a ‘Gerald’ y su ruta.

Entonces el ecuatoriano compró flotillas de barcos que se turnaban para llegar a esas coordenadas y servir de gasolineras en el mar. Cuando a una embarcación se le acaba el combustible ya había otro barco desplazándose hacia esa coordenada. Los barcos se quedaban por varios días en altamar simulando faenas de pesca. Iban repletos de combustible, víveres y repuestos. También tenían la misión de recuperar cargamentos y dar seguridad en la ruta. Sus tripulaciones tenían armamento como morteros, lanzagranadas y ametralladoras.

Un informe de la DIJIN agrega que también colocaba aparatos de rastreo de última tecnología en sus cargamentos para monitorear en tiempo real el movimiento de la droga. Era una forma de asegurar que la carga nunca se pierda en caso de alguna interceptación o persecución de las autoridades marítimas. En esos casos, los cargamentos eran arrojados al mar y luego coordinaba su rescate.

Su ruta fue un éxito. En una noche podía sacar hasta 10 lanchas, cada una cargada con 800 o 1.000 kilos, con una diferencia de 30 minutos. Es decir, en una sola noche enviaba entre 8 y 10 toneladas de droga. Estos despachos eran semanales. Pero cuando se activaba la ruta no paraba: una lancha salía tras otra y los barcos eran relevados constantemente. Tenía que abastecer la demanda en México y Guatemala que se incrementó por el vació que dejaron los Rastrojos.

General Jorge Luis Vargas, director de la DIJIN. Foto: Camilo Espitia

Fue así como ‘Gerald’ empezó a comprar mucha droga y a pagar en efectivo. Monopolizó la producción y las rutas. Se convirtió en el capo número en el suroccidente de Colombia: Nariño y Valle del Cauca. “Hace mucho tiempo no encontrábamos un narcotraficante de esas características. Él se ocupaba de los cultivos, tenía laboratorios, los medios de transporte y las rutas de llegada hace Centroamérica. Todo estaba bajo su dominio, algo que hoy en día es muy difícil ver”, dijo a Plan V el director de la DIJIN, el general Jorge Luis Vargas.

La relación del capo ecuatoriano con la guerrilla colombiana en la zona tuvo un buen entendimiento, pues tenía la capacidad de pagar el impuesto sin problema. “Como tenía todo el poder económico y el respaldo de las FARC no lo tocaba nadie”, dice un investigador. Por eso se convirtió en un objetivo principal para EE.UU., que buscó como sea capturarlo y extraditarlo.


Exteriores de la DIJIN en Bogotá. Foto: Camilo Espitia

Su sueño global

Los agentes de Inteligencia describen a ‘Gerald’ como un tipo inteligente, de carácter fuerte e ingenioso. Con su ruta empezó a proveer a todos los carteles mexicanos como Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. ‘Gerald’ volvió a garantizarles la calidad de la cocaína. Pero el capo ecuatoriano no estaba contento con el monopolio del negocio en el Pacífico sur. También quería extender su dominio a Centroamérica y México.

E iba a pasos acelerados. Él envió a sus emisarios a Guatemala para garantizar el arribo de los cargamentos y los pagos. Uno de ellos fue Luis Alejandro Ortiz, alias ‘Yeyo’. Era el segundo a bordo de la agrupación de ‘Gerald’ y jefe de las estructuras armadas en Colombia y Ecuador para los ajustes de cuentas. Pero cuando ‘Teniente Fantasma’ fue capturado en julio de 2016 en Guatemala, el ecuatoriano tuvo la oportunidad para manejar también el negocio en ese país. ‘Yeyo’ tenía los contactos y reemplazó a alias ‘Teniente Fantasma’ en la comercialización.

Lo mismo hizo en México, relatan los agentes. Envió un emisario después de la captura del Chapo Guzmán en enero de 2016. Este veedor recibía la droga y entró también a la comercialización. Los investigadores afirman que no tuvo resistencia de los carteles mexicanos porque necesitaban de él: era su principal proveedor de cocaína. Era indispensable para el negocio porque la demanda en EE.UU. aumentaba.

Los investigadores afirman que no tuvo resistencia de los carteles mexicanos porque necesitaban de él: era su principal proveedor de cocaína. Era indispensable para el negocio porque la demanda en EE.UU. aumentaba.

Su visión era distinta a la de los Rastrojos y Machos que se conformaban con entregar los cargamentos a los carteles de México y Guatemala. Por eso para sus operaciones llegó a tener grupos de sicarios en esos dos países. Se alió, por ejemplo, con las maras de Centroamérica. En su plan estaba también EE.UU. La razón: él quería más dinero.

¿Un émulo de Pablo Escobar?

‘Gerald’ no fue a la universidad. Fue un pescador que alcanzó a terminar el bachillerato. Pero llegó a convertirse en el líder de la organización más poderosa y violenta del Pacífico. Agentes de la DIJIN calculan la fortuna del capo ecuatoriano  en entre 200 y 300 millones de dólares.

Los investigadores califican su poder económico como “exorbitante”. Se conoce que el dinero llegaba a través de casas de cambio en miles de millones de pesos a Colombia o en millones de dólares a Ecuador. El dinero fue invertido en suntuosas propiedades (casas, fincas y departamentos) en diferentes lugares exclusivos de Ecuador y Colombia. Tenía vehículos blindados, joyas, armamento de última tecnología, acciones en empresas, establecimientos de comercio y empresas, dice un informe de la DIJIN.

Por ejemplo, en Guayaquil compró casas para sus familiares que ocupaban hasta dos cuadras en los lugares más exclusivos. Pero también fue una estrategia para cuidarse. “Era casi imposible hacer la vigilancia porque quien entraba allí tenía que tener autorización de la familia y cuando no lo conocían venía el grupo sicarial”, relata el agente. “Él montó un imperio con la familia”, sostiene. En el proceso judicial que se le sigue a la banda de ‘Gerald’ en Ecuador están implicadas su hermana y su pareja.

En abril de 2017, cuando el capo fue detenido en Colombia y 11 miembros de su organización capturados en Ecuador fue evidente su dominio económico. En operativos en Guayaquil y Manta se encontraron caletas con más de 17 millones de dólares en efectivo. En Colombia se le incautó 10.000 millones de pesos (3,6 millones de dólares) que tenía en la cárcel como caja chica para apuestas, alcohol, fiestas y mujeres. En Ecuador entre los capturados estuvieron guardaespaldas, choferes, abogados y hasta un capitán de la Policía y su esposa, que fue candidata a asambleísta. En el juicio se conocío que ella supuestamente habría recibido dinero del narco para su campaña en el 2017.

En Ecuador entre los capturados estuvieron guardaespaldas, choferes, abogados y hasta un capitán de la Policía y su esposa, que fue candidata a asambleísta.

‘Gerald’ aprendió de sus mentores. Uno de ellos fue alias ‘Chupeta’, miembro del Cartel del Norte del Valle y de Cali. A ‘Chupeta’ se le incautaron 80 millones de dólares en caletas, iguales a las de ‘Gerald’ en Ecuador, según los agentes. Es decir bajo tierra o en paredes falsas. En Ecuador estaban en el piso cubiertos por una tapa de cemento de 15 centímetros de espesor. Los billetes estaban embalados en plásticos especiales para que duren muchos años.

Los agentes narran que en la casa de la mamá ‘Gerald’, donde se encontraron 7,5 millones de dólares, la caleta la construyó mientras la señora se fue de viaje de turismo. El general Vargas informó que después de la incautación de esas caletas, ‘Gerald’ ordenó mover otros dineros porque tenía miedo que fueran descubiertos. “Mucha de esta plata debe estar en caletas en la frontera”, agrega.

Con ese poder hizo limpiar su nombre en varias ocasiones a punta de amenazas o de comprar la justicia, según los agentes. Como ocurrió con sus tres detenciones en su época de lanchero de los Rastrojos. Usaba abogados para estos fines y no se medía en gastos. Cuando fue detenido y para impedir su extradición a Estados Unidos pagó a 26 juristas para que sea procesado en Ecuador como publicó El Espectador. De hecho desembolsó 5 millones de dólares para que lo hicieran pasar como miembro de las FARC y beneficiarse del proceso de paz en Colombia.

Con tanto dinero, él se hacía pasar como un reconocido empresario pesquero, ganadero o constructor. Así lo hizo Pablo Escobar en la década de los 80, según un agente de la Inteligencia colombiana. Agrega que hay muchas coincidencias entre el perfil de Pablo Escobar y ‘Gerald’. Se lo puede comparar por la astucia, la sagacidad, por el poder económico y bélico, pero también por su relación con su familia. ‘Gerald’ vivía pendiente de su familiares, sus padres, su conviviente e hijos. Nunca se casó. “Yo no sé si vio historias de Pablo Escobar, pero era el mismo perfil. Actuaba y pensaba como él”, dice el investigador.

Usaba abogados para estos fines y no se medía en gastos. Cuando fue detenido y para impedir su extradición a Estados Unidos pagó a 26 juristas para que sea procesado en Ecuador como publicó El Espectador. De hecho desembolsó 5 millones de dólares para que lo hicieran pasar como miembro de las FARC y beneficiarse del proceso de paz en Colombia.

Su ascenso fue en silencio. En Ecuador era poco conocido porque se radicó en el país vecino durante 15 años donde aprendió el monopolio del narcotráfico durante la evolución y la caída de los carteles. Vivía en Cali y sus operaciones las realizaba desde el Valle del Cauca y Nariño. Específicamente desde Tumaco, el municipio con mayor cantidad de cultivos de coca en toda Colombia. Solo pasaba a Ecuador para descansar de sus largas jornadas de trabajo.

Después de tres años de investigaciones de la Unidad Especial de Investigación de la DIJIN, un cuerpo élite contra el narcotráfico, se logró conocer el carácter obsesivo y perfeccionista del capo ecuatoriano. Dormía muy poco y solo pensaba en mejorar y tecnificar sus rutas y laboratorios. Así como controlar que no se le pierda un solo gramo de coca.

Otra similitud que encuentra los agentes entre ‘Gerald’ y Pablo Escobar es el gusto por las mujeres. Pero sobre todo por aquellas de alto perfil y recursos. “Él buscaba un puesto de gran señor en la sociedad. No se iba a relacionar con cualquier mujer”, asegura. Y esa debilidad fue la que lo llevó a su detención.

La caída del capo y sus amenazas de muerte

En el 2016 fue capturado otro de los mentores de ‘Gerald’: Santos Román Narváez Ansazoy, alias ‘Román’. Este era el último de los Rastrojos. El ecuatoriano pensó que podía ser delatado. Y por eso decidió volver a radicarse en Ecuador en diciembre de ese año.

Eso fue una frustración para la Policía colombiana, pues en Ecuador no existe el convenio de extradición con EE.UU. Y habían hecho grandes esfuerzos para capturarlo. Por ejemplo, usar infiltrados para recaudar pruebas. Se hicieron pasar de raspachines de hojas de coca, de químicos para mirar sus laboratorios, o de mecánicos de motores de fuera de borda.

Al mismo tiempo una agente se hizo pasar por una mujer de una reconocida familia prestante del exterior, que estaba pendiente de las empresas de su familia en Cali. Empezó a frecuentar los lugares que visitaba ‘Gerald’ como el gimnasio. Logró que el capo la aborde. Aunque ‘Gerald’ se regresó a Ecuador en 2016, ellos mantuvieron la comunicación.

Ella consiguió una cita con ‘Gerald’ en Ipiales, frontera con Ecuador. Se había negado verla en Cali. Ipiales era un punto estratégico, pues podía pasarse al país en caso de que se sintiera amenazado. Pero ‘Gerald’ evitó pasar por la frontera. Llegó en una lancha a Tumaco y de allí lo recogió el segundo de su organización, alias ‘Yeyo’, quien había viajado desde Guatemala específicamente para acompañarlo. No confiaba en nadie más.

Viajaron por tierra hasta Ipiales. Pero ya un operativo estaba en curso. En abril de 2017 llegó el pedido de extradición a Colombia. En la madrugada del 11 de abril, la orden se recogió en la Fiscalía y por la tarde ya era capturado. Ocurrió en un puesto de control donde se identificó como ciudadano colombiano con esta cédula falsa.


Cédula falsa colombiana de 'Gerald'. Foto: DIJIN

Al mismo tiempo en Ecuador se detenía a 11 miembros de su banda y se allanaban sus propiedades como la casa de su madre. Los agentes afirman que esta operación le dolió mucho y por eso ordenó asesinar a quienes lideraron esos acciones contra su organización y su familia en Ecuador. De eso conoció la Policía de Ecuador cuando fue alertada por su par de Colombia de que uno de los sicarios de ‘Gerald’ iba con ese plan.

En junio de 2017, el hombre colombiano de 26 años fue detenido en la terminal aérea cuando se disponía regresar a Bogotá. En su billetera había un manuscrito con dos nombres de policías y las direcciones de sus casas. En las investigaciones se determinó que el hombre sería muy cercano a la seguridad de los hermanos de ‘Gerald’.

Un informe de la DIJIN revela que ‘Gerald’ coordinó desde la cárcel los atentados. Ordenó a su jefe de la estructura armada informar a las oficinas de cobro (sicariato) de Manta, Portoviejo y Santo Domingo de los Tsáchilas de estos trabajos. Les entregó un listado de los objetivos militares de la organización y les puso precio a sus cabezas.

Un informe de la DIJIN revela que ‘Gerald’  ya detenido, coordinó desde la cárcel los atentados contra políticos y funcionarios ecuatorianos. Ordenó a su jefe de la estructura armada informar a las oficinas de cobro (sicariato) de Manta, Portoviejo y Santo Domingo de los Tsáchila. Les entregó un listado de los objetivos militares de la organización y les puso precio a sus cabezas.

Plan V tuvo acceso a esa lista en la que están los nombres de un fiscal y un asambleísta alterno de Manabí. Constan  N.U. un alto oficial de Policía. También está escrito el apellido ‘Serrano’ por el cual se ofrecía dos millones de dólares. Los agentes creen que el narco se refería al ex ministro del Interior y actual asambleísta, José Serrano. “El ministro era correcto por eso lo querían matar”, asegura un agente colombiano. Sin embargo, para la fecha del operativo contra la banda de ‘Gerald’ el ministro del Interior del Ecuador era Diego Fuentes. Otro de los blancos, según el documento, fue otro jefe policial de Manta, F.S. Ninguno de los atentados ordenados a sus sicarios en Ecuador tuvo éxito. 

Según los agentes, ‘Gerald’ usó el mismo lema que Pablo Escobar: “plata o plomo”. “Cuando manda a amenazar a estas personas en Ecuador es porque se sentía por encima de la justicia ecuatoriana y colombiana”, aseguran. La organización de ‘Gerald’ se caracterizaba por violentar o amenazar a quienes trataran de investigarlos. Pero también contra las bandas rivales que disputan las rutas y corredores del transporte de la droga.

En los operativos de Ecuador y Colombia el año pasado más de 100 integrantes de su estructura y 13 de sus cabecillas fueron detenidos, de los cuales 5 fueron o están siendo extraditados hacia EE.UU.. Ellos son ‘Gerald’; Leonardo Adrián Vera, alias ‘Thiago’, jefe de la ruta marítima. También Robinson Alberto Castro, alias ‘Rocho’, jefe de la producción de cocaína; y Diego Fernando Arízala, alias ‘El negro’, jefe de rastreo satelital en Centroamérica. También les fueron incautados 150 toneladas de droga.

El capo manabita  finalmente fue extraditado a Estados Unidos por Colombia  el 24 de febrero pasado. El director de la DIJIN, el general Jorge Luis Vargas, explicó que para él no aplica el convenio de extradición entre Colombia y EE.UU. que contempla hasta 30 años de cárcel para los capos colombianos. Según Vargas, en el caso del ecuatoriano su condena por parte de la justicia norteamericana podría llegar a los 60 años porque se le aplica otra normativa que penaliza el tráfico internacional de drogas.

De esta forma, el lanchero manabita que creció en la pobreza en las playas de Manta, que estuvo a medio camino entre pirata, traficante de personas y émulo de Pablo Escobar, terminará sus días en una prisión federal de Estados Unidos. 

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