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6 de Abril del 2020
Historias
Lectura: 16 minutos
6 de Abril del 2020
Susana Morán
Indígenas, en el olvido de la crisis, cuidan a sus ancianos y comunidades de la pandemia del coronavirus
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Los pueblos y nacionalidades indígenas piden recursos, atención de salud y políticas adecuadas a este sector para enfrentar la pandemia. Foto: Alianza Ceibo y Amazon Frontlines

 

Los secoyas están preocupados por sus ancianos y temen que un contagio reduzca aún más sus pocos habitantes. Los waoranis están enojados porque a Shell, Pastaza, no llega la ayuda: hay 40 familias que se quedaron en la ciudad para no ir a sus comunidades y evitar un riesgo de propagación del virus. En la Sierra, las dirigencias traducen contenidos o usan altavoces. La CONAIE y más organizaciones piden al Gobierno que reconozca a las pueblos y nacionalidades indígenas como vulnerables a la pandemia.

Nos enteramos a través de las redes sociales y a través de los amigos que viven en las ciudades. Al inicio como se escuchaba que la enfermedad estaba en Europa o en China creíamos que nunca llegaría a Ecuador, peor a nuestras comunidades cercanas. Pero cuando nos enteremos que un turista holandés estaba con coronavirus, la situación cambió. Ahora nos sentimos acorralados por esta enfermedad ya que el primer caso se originó cerca de acá. El pequeño espacio territorial que tenemos no nos permite adentrarnos en las profundidades de la selva como hicieron  nuestros antepasados para salvar sus vidas. Estamos rodeados de empresas petroleras, colonos, empresas de agroindustrias como las palmeras del Ecuador. La verdad, la situación está muy complicada en pensar que si alguien se infecta, ojalá nunca llegue a los Siekopai esta enfermedad”.

Justino Piaguage, líder secoya. Foto: Alianza Ceibo

Ese es el testimonio de Justino Piaguage, presidente de la Nación Siekopai, también llamada Secoya. El líder secoya se refiere al turista que se hospedó en un hotel en la reserva de Cuyabeno en marzo pasado y dio positivo en la prueba para el virus. Esta historia fue publicada por Plan V este 2 de abril. El sitio está cerca no solo a los secoyas sino también a los sionas.

Justamente, el extranjero se atendió en el centro de salud de Tarapoa, una de las dos parroquias donde están asentados los secoyas en Sucumbíos. La otra es San Roque. Ambas están en los cantones Cuyabeno y Shushufindi, respectivamente, de la provincia de Sucumbios. “Ahora un médico de una empresa privada petrolera me acaba de comentar que ya hay muchos casos en el sitio”, le dijo a Justino un doctor de la zona. Algo que ha sido difícil de confirmar pues las autoridades locales y nacionales de Salud no han respondido las preguntas de Plan V.

Los secoyas están presentes tanto en Ecuador como en Perú. En el país, su población alcanza apenas los 721 habitantes. De ellos, aproximadamente el 60% son niños y adultos de menos de 45 años. El 40% restante supera esa edad, es decir 290 personas. Dentro de este grupo, están los ancianos, que son los sabios de las comunidades. Temen que a ellos les pueda suceder un contagio.

Los ancianos no pueden alejarse más de los poblados porque su territorio es menor al de otras nacionalidades. Justino asegura que la actividad petrolera y la agroindustria disminuyeron su territorio, que en la actualidad suma 25 mil hectáreas. Por otro lado, la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno fue declarada como área protegida lo que les redujo aún más la posibilidad de acceder a sus tierras ancestrales. “Donde se desconoció y se dio acceso al territorio del área protegida a otros no originarios de la zona”, relata.

Sin embargo, pese a esas limitaciones, analizan la posibilidad de enviar a personas de grupos vulnerables al territorio más apartado para que estén en total aislamiento por el tiempo que dure esta crisis sanitaria.

Los abuelos están muy preocupados y muchos piensan ir a su territorio ancestral en Lagartococha, cuenta el dirigente. Lagartococha está ubicado en el límite entre Ecuador y Perú, dentro de la Reserva de Cuyabeno. Para los secoya, es un lugar de mucho valor cultural y espiritual, pero también sirvió en el pasado como un sitio de refugio para salvar vidas de las catástrofes o pandemia de los siglos XVIII y XIX. Justino afirma que en la memoria histórica sus ancianos están esos registros. “Hoy después de muchos siglos podría convertirse para la misma causa, salvar vidas de los actuales Siekopai”, dice.


En Ecuador, existen 721 secoyas. Temen un gran impacto si el virus llega a sus comunidades. Fotos: Cortesía Justino Piaguagei

Campaña sobre el coronavirus en shuar. Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines.

Mientras tanto, en las comunidades han suspendido todo tipo de mingas y reuniones comunitarias. Justino cuenta que en su localidad no han logrado conseguir ni mascarillas ni guantes. A esto se suma que los médicos de la unidad de salud en la comunidad Siekopai, que se llama San Pablo de Katëtsiaya, están de vacaciones. Sus reemplazos llegaron desde el 24 de marzo pasado. Son doctores que viven fuera de la comunidad y atienden desde las 09:00 hasta las 13:45 por el estado de emergencia. “Eso también nos preocupa porque si tenemos más personas que ingresan y salen, la comunidad estaría más expuesta al contagio que llegaría a través de los médicos”, sostiene el líder secoya.

Los secoya siempre tuvieron médicos residentes, es decir que vivían en la comunidad. Justino no se explica por qué hay una nueva modalidad. Los galenos que ahora los visitan provienen desde Shushufindi, un cantó aledaños a Cuyabeno.

– ¿Ha llegado alguna autoridad para alertar y prevenir la enfermedad?

Campaña sobre el coronavirus en painkoka. Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines.

–Solo llegaron unos dos jóvenes del MIES (Ministerio de Inclusión Económica y Social) para informar a los de tercera edad, pero de ahí ninguna autoridad, excepto nosotros mismos que fuimos informándoles para que las familias no salgan de las comunidades

Los funcionarios explicaron a los más ancianos los síntomas de la enfermedad y les pidieron que se queden en casa. Pero hubo poca gente. Según Justino, los habitantes no acudieron masivamente porque temían que los jóvenes podrían ser portadores. Tampoco coordinaron con los dirigentes para que hubiera traducción.

Justino es el hilo de comunicación entre su comunidad y el resto del mundo. A su comunidad no llega el internet ni la telefonía. Pero él tiene un módem que a veces capta la señal y otras veces no. Para este artículo, por ejemplo, la entrevista duró dos días por la intermitencia de la comunicación. El diálogo concluyó con esta pregunta:

– ¿Una enfermedad como el coronavirus podría desaparecer su población en Ecuador?

– Es muy probable porque muchas familias vivimos concentradas en comunidades.

Los waoranis se sienten olvidados y están enojados

En otro punto de la Amazonía, el coronavirus alteró los planes de la dirigente Nemonte Nenquimo, presidenta del Consejo de Coordinación de la Nacionalidad Waorani de Pastaza (Conconawep). Marzo era el mes que lo iba a dedicar a trabajar en doce comunidades sobre temas educativos.  Iban a seleccionar a profesores y a buscar materiales.

Pero apenas conocieron sobre la propagación del virus, la líder wao y los más jóvenes dejaron de ir a sus pueblos que están a kilómetros en la selva. Prohibieron el acceso a ellas para cuidar a los más vulnerables, como sus ancianos. “No sabemos si alguien puede estar contagiado”. Los pikenani que son los abuelos y sabios waoranis son muy pocos, dice Nemonte.

Campaña sobre el coronavirus en wao. Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines

Recuerda que los waoranis que habitaban no tenían enfermedades hasta que llegaron los colonos y las empresas petroleras. Después empezaron a sufrir polio, hepatitis, fiebre amarilla, sarampión. Dice que 2.000 waoranis murieron después del primer contacto con religiosos.

Desde hace tres semanas, 40 familias waorani permanecen en la localidad conocida como Shell, en Pastaza. Son padres de 35 y 38 años y con niños pequeños. 20 de esas familias no tienen una casa y se han quedado con algún familiar o conocido.

Algunas mujeres con niños que salieron al Puyo para recibir pañales o implementos para los menores son parte de este grupo. Ellas, como los jóvenes que salieron por algún trabajo, tendrán que quedarse en la ciudad hasta que pase la crisis.

Campaña sobre el coronavirus en awá. Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines

Nemonte contó que la gran mayoría de estos waoranis, atascados en la ciudad, no tiene trabajo y ella ha buscado recursos para alimentarlos. Es una tarea que la tiene ocupada hasta la noche, pues solo entonces pudo responder esta entrevista el pasado 26 de marzo. 

La líder envió hace más de una semana un oficio al Ministerio de Inclusión Económica Social para que lleguen kits de alimentación a estas familias que se quedaron en la localidad de Shell y no tienen recursos para mantenerse. Pero no han recibido ninguna respuesta. Este 6 de abril, la líder dijo estar muy enojada. Anunció que con otras organizaciones indígenas elaboran un documento para pedir que los recursos no solo lleguen a los municipios, sino que vaya directamente a las dirigencias indígenas que tienen la capacidad de llevar la ayuda hasta sus territorios.

Campaña sobre el coronavirus en cofan. Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines

Mientras tanto, la dirigencia wao ha estado buscando mascarillas. Pero en las farmacias de Puyo no habían. Nemonte encontró 40 jabones antibacteriales y los llevó a su gente.

Además ha tratado de mantener informada a las comunidades que están en la selva. En Shell instalaron un equipo de radio de alta frecuencia (HF) u ondas cortas que llegan a algunas comunidades alejadas. Dos veces al día, los dirigentes explican en wao terero, su lengua, las noticias del coronavirus. También envían contenidos a la Radio Jatari Kichwa, que está en Arajuno, a dos horas de Puyo. Esta es la única radio cuya señal llega a algunas zonas waorani como Nemompare. 

Hasta el momento, ningún waorani tiene síntomas, según Nemonte. Desde el 26 marzo ya se registraron los dos primeros contagios en Pastaza. Hasta el 6 de abril, el número de casos subió a 12 en esa provincia. Las noticias que llegan desde Guayaquil han causado temor a los waoranis. Dos de las 40 familias se escaparon sin avisar a los líderes y se adentraron en sus comunidades.

En Salasaka se instruye el cuidado de la salud por altos parlantes


campaña sobre el coronavirus en kichwa.  Créditos: Conaie,, Confeniae, MICC, Amazon Watch, Alianza Ceibo, Amazon Frontlines

En la Sierra, las comunidades kichwas han sobrellevado el aislamiento. En el barrio El Corte, de la comunidad Wamanloma, el educador Bernardo Chango cuenta que desde los primeros días de las restricciones, los habitantes han respetado las disposiciones.

Él ayuda a la dirigencia del Pueblo Kichwa Salasaka, que tiene alrededor de 12.000 habitantes, a traducir las noticias que llegan desde la capital en español al kichwa, dialecto de Salasaka. 

Wamanloma pertenece a la parroquia Salasaka, cantón Pelileo, provincia de Tungurahua. El Pueblo Kichwa Salasaka tiene 21 comunidades en cuatro parroquias. Salasaka está ubicada al oriente de la Ambato, capital de la provincia.

Esta traducción ha ayudado para que un 90% de los habitantes de esas comunidades se mantengan en sus casas. Solo salen a Ambato o Pelileo en caso de necesidades urgentes, en las horas permitidas para ello, dice el profesor. Él a su vez informa por su página Facebook todo lo que acontece en el país.

En Salasaka se usan altos parlantes para orientar en el aseo de las manos y otras normas que comparte las autoridades locales.

Pero la mayor movilidad, cuenta el educador, está en los terrenos dentro de las comunidades. La gente sale por la necesidad de cuidar a los animales domésticos y para ello deben realizar otras actividades como cortar la yerba, llevarla en animales o vehículos, regar el agua en las yerbas o alfalfa. También ir a la siembra de productos propios de la comunidad.

Según el educador, las sugerencias que han recibido desde las autoridades parroquiales ha permitido que Salasaka esté libre del virus.

LAS ALERTAS Y LOS RECLAMOS

  • La Conaie creó contenidos comunicacionales e interculturales en español y 6 lenguas originarias para informar a las comunidades de base de pueblos y nacionalidades frente a la epidemia global del COVID-19. Además traducen las disposiciones del COE a través de su cuenta de Twitter @CONAIE_EcuadorTambién lanzaron una campaña para recaudar fondos para atender la emergencia en las comunidades indígenas.
  • El pasado 1 de abril, la representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ecuador, Gina Watson, habló sobre la situación de las comunidades indígenas durante su comparecencia ante el Grupo Parlamentario de Derechos de los Pueblos y Nacionalidades de la Asamblea Nacional. Alertó que el país no existen protocolos de vigilancia epidemiológica para evitar el contagio del coronavirus en los pueblos indígenas, por lo que junto al gobierno avanzan en un plan comunicacional, dijo.
  • El 31 de marzo, el viceministro del Ministerio de Salud, Julio López, dijo que dentro de la comunicación de riesgo, se toma ha tomado en cuenta a las nacionalidad y que hay médicos de barrios y otros técnicos a través de los cuales les llega la información. Enseguida, la CONAIE se pronunció y calificó como “falsas” a las declaraciones del funcionario. “Viceministro de @Salud_Ec miente al país. No existe enfoque cultural en política frente al #covid19 ni acción alguna frente a la grave situación que enfrentan pueblos, nacionalidades indígenas y comunidades campesinas”, dijo la máxima organización indígena por Twitter.
  • El 26 de marzo, la CONAIE, CONFENIAE, la Federación de la Nacionalidad Awá del Ecuador (FNAE), la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos y otras ONG pidieron que se reconozca que los pueblos indígenas, así como comunidades rurales del país, son poblaciones especialmente vulnerables a la pandemia. “Instamos a las instituciones que están canalizando la ayuda, tanto al COE Nacional y a los COE municipales, se incluya en su plan de contingencia al pueblo indígena y campesino”, fue otro de los pedidos. Asimismo solicitaron una mesa de alto nivel para analizar la situación, que incluya a líderes indígenas y campesinos, así como se abastezca a las unidades de salud, que prestan asistencia a los indígenas y campesinos, entre otros pedidos. Toda la carta en este link.
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