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13 de Octubre del 2021
Historias
Lectura: 19 minutos
13 de Octubre del 2021
Mayra Caiza
La Corte IDH declaró responsable al Estado ecuatoriano por la desaparición de Gustavo Garzón
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Clorinda Guzmán en la audiencia telemática ante la Corte IDH por la desaparición de su hijo Gustavo. Enero de 2021. Foto: Mayra Caiza

 

Con votación unánime, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió que el Estado ecuatoriano violó el derecho a la vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y de protección judicial de Gustavo Garzón Guzmán.


El Estado ecuatoriano sumó su trigésima cuarta sentencia por violar los derechos humanos en su territorio. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) declaró este 7 de octubre de 2021, responsable al Estado de Ecuador por la desaparición forzada del escritor Gustavo Garzón Guzmán y dictó cinco medidas de reparación. Su familia mira con esperanza estas medidas que obligan al Estado a continuar con la investigación del caso y a enjuiciar a los responsables.

Con votación unánime, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió que el Estado ecuatoriano violó el derecho a la vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y de protección judicial de Gustavo Garzón Guzmán, escritor quiteño desaparecido la madrugada del 10 de noviembre de 1990, en el sector de La Mariscal, norte de Quito.

Esta sentencia es el resultado de una lucha constante y tenaz de mi madre Clorinda Guzmán, dice Rodrigo Garzón, hermano menor de Gustavo que mediante llamada telefónica relata que la sentencia les causa emoción porque se reconoce la responsabilidad del Estado, pero asegura que todavía está pendiente el objetivo primordial de la familia: saber la verdad, dónde está Gustavo y qué le ocurrió.

Gustavo Garzón Guzmán nació el 8 de junio de 1958, es el cuarto hijo de doña Clorinda. Su madre recuerda que a Gustavo le gustaba leer y escribir. En el Colegio Montufar escribió sus primeros textos. Luego vendría su cuento ¡Mijito Maaar! que cuestiona la vida militar y que fue presentado en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE). El contenido del cuento molestó a sus jefes de la empresa Ecuatoriana de Aviación y le dejó sin empleo.

Era la década de los 80 y Gustavo ingresó a trabajar en el quiosco de la CCE donde podía leer cuanto libro recaía en sus manos. A la par ingresó al taller de literatura del escritor Miguel Donoso Pareja donde se consolidó como un escritor.

“La poca distancia que existe entre la alegría y la tristeza, la angustia y la intranquilidad está ocupada por un pasillo en donde, tal parece, transcurre la vida diaria, lo normal. No hay éxtasis duraderos, todo se va, se transforma en lo que se ha convertido en llamar pasado”. Fragmento del cuento Crisis del caracol

“Ser feliz parece posible, decisión unánime, aunque lagarto palma y palma, balanza sin justicia. Lagarto sin six, sax, sex ni Parker ni Julio Lagarto con ganas de mudar de piel (…) Sabes que un día encontrarás la libertad, pero no debes sentarte a esperarla”. Fragmento del cuento Apuntes 9: hora cero.

Los dos fragmentos son parte de los 15 cuentos publicados en el libro Brutal como el rasgar de un fósforo de Gustavo Garzón Guzmán, que salió a la luz un año después de su desaparición.

Cuando Gustavo desapareció  tenía 32 años de edad y había publicado obras individuales y varios cuentos en complicaciones. En 1983 Libro de Posta; en 1985, Quito: del arrabal a la paradoja; en 1987, Ensayo: Coplas populares del Azuay; y Brutal como el rasgar de un fósforo, estaba en la imprenta antes de su desaparición,  en 1991.

Dos años después de su desaparición; en 1992  se publicó el libro Del virus humano y su circunstancia;  en el 2010, Vivo en medio de tantos muertos, y  en el 2011, Más allá de la transparencia, esta última es una serie de ensayos sobre la literatura ecuatoriana, el escritor y su realidad, y  la poesía de Euler Grande. Las tres últimas obras son parte de los manuscritos inéditos de Gustavo.  


Gustavo Garzón fue integrante de los talleres literarios de la CCE. Foto: Elizabeth Ledesma/Inredh

Cuando Gustavo desapareció  tenía 32 años de edad y había publicado obras individuales y varios cuentos en complicaciones. En 1983 Libro de Posta; en 1985, Quito: del arrabal a la paradoja; en 1987, Ensayo: Coplas populares del Azuay; y Brutal como el rasgar de un fósforo, estaba en la imprenta antes de su desaparición,  en 1991.

¿Cómo el Estado investigó la desaparición de Gustavo?

El 7 de agosto de 1989, Gustavo Garzón junto a Marcos Checa fueron detenidos por el Servicio de Investigación Criminal (SIC), en la ciudad de Quito, mientras circulaba en un auto.  Las autoridades aseguraron que encontraron en el vehículo una pistola Browning 9 mm, un revólver Smith Wesson calibre 38 y “literatura subversiva”. Además, señalaron que Gustavo y Marcos se reconocieron como miembros del Montoneras Patria Libre, un grupo que optó por la revolución armada como lo había hecho también Alfaro Vive Carajo (AVC).

Se les acusó de tenencia ilícita de armas, municiones y explosivos. Trece meses pasó detenido Gustavo Garzón en el antiguo ex penal García Moreno, en el sector de San Roque, de la ciudad de Quito. Pero el 7 de septiembre de 1990, el juez declaró su sobreseimiento definitivo y salió en libertad. Dos meses después, Gustavo fue desaparecido. Su familia recuerda que autos blindados custodiaban su casa en el Centro Histórico de Quito, donde vivía con su madre doña Clorinda.

Gobernaba el expresidente Rodrigo Borja (1988 a 1992) que llegó al poder con la promesa de eliminar el SIC 10; una estructura policial represiva que de forma clandestina se ocupaba de “reprimir y aniquilar” a miembros de “Alfaro Vive Carajo” y otras organizaciones, durante el gobierno del expresidente León Febres Cordero. Así lo recoge el resumen ejecutivo del informe de la Comisión de la Verdad.

Gustavo Garzón desapareció la madrugada del 10 de noviembre de 1990. Sus amigos lo vieron por última vez a la 01:00 en el interior de la discoteca Son Candela, en el sector de La Mariscal, norte de Quito. Treinta minutos después, Gustavo habría salido del lugar, así lo relató  Patricia V., co propietaria de la discoteca, quien le abrió la puerta.

Desde ese día se desconoce el paradero del escritor ecuatoriano. Su familia lo buscó en las instalaciones del SIC 10 porque la primera vez de su detención, Gustavo fue torturado, golpeado y desaparecido por ocho días, antes de ser trasladado al ex penal García Moreno en 1989.

Esta vez no lo encontraron ahí. Acudieron a hospitales, morgues y centros de detención, pero tampoco obtuvieron respuestas. El 16 de noviembre de 1990 presentaron la denuncia por desaparición, pero el Estado no investigó y así lo constató la misma Corte IDH que conoció el caso en 2019.

Las investigaciones policiales

Este máximo organismo de derechos humanos en América señala en su sentencia, que la investigación para dar con el paradero de Gustavo “se reduce a tres partes policiales”.

Su familia lo buscó en las instalaciones del SIC 10 porque la primera vez de su detención, Gustavo fue torturado, golpeado y desaparecido por ocho días, antes de ser trasladado al ex penal García Moreno en 1989.

Primero: 8 de enero de 1991. Parte Informativo No. 051-SICP. La Policía señala que tomó la declaración de la familia de Gustavo Garzón; que investigó el cobro de un cheque por parte de Gustavo (un cheque por la editorial El Conejo por su obra Coplas populares del Azuay); que acudió a hospitales, clínicas, casas asistenciales, morgues y centros de detención en busca de indicios sobre la desaparición; y que hicieron verificaciones en las dependencias de migración para conocer si Gustavo dejó el país”, pero se verificó que no registró movimiento alguno.  El parte policial concluyó que la Policía continuará con las investigaciones para dar con el paradero de Gustavo.

Segundo: 30 de julio de 1991.  Parte Informativo No. 1972-SICP. En este segundo parte, la Policía informa que acudió a la discoteca Son Candela, a centros de salud, morgues, cárceles y otros lugares  en Quito y Guayaquil. Además de que envió un telegrama a los jefes de diferentes dependencias policiales, pero que no se obtuvo respuestas. En el reporte se asegura nuevamente que  continuarán con la búsqueda de Gustavo, pero no ocurre así. La investigación se reanuda tres años después con el tercer parte policial.

Tercero: 22 de agosto de 1994. Parte Informativo No. 1526-OIDP. En este parte, un subteniente de la Policía señala que,  “por versiones de Gustavo durante la detención ocurrida en 1989, habrían sido aprehendidos miembros activos de “Montoneras Patria Libre” y que, debido a que la víctima habría desaparecido tres meses después de obtener su libertad, presumían que miembros de esa organización estarían ligados a su desaparición”.

En este informe, la Policía maneja como hipótesis que MPL estarían involucrados en la desaparición de Gustavo y aseguran que continuarán con las investigaciones hasta esclarecer el caso y localizarlo. Pero no lo hicieron, 20 años pasaron para que el caso sea investigado.

Recién en septiembre 2011 se inició la indagación previa del caso en la Fiscalía. Esto debido al trabajo de la Comisión de la Verdad que registró la desaparición de Gustavo como una de las 17 desapariciones forzadas que recogió el Informe de la Comisión de la Verdad publicado en 2010. 

Tras leer los partes policiales,  la Corte IDH concluyó en su sentencia que el Estado no llevó a cabo diligencias judiciales ni administrativas orientadas a dar con el paradero de Gustavo.

“Antes de que iniciara la investigación judicial, en 2011, las autoridades simplemente se aventuraron a presentar hipótesis, como que el señor Garzón Guzmán habría sido desaparecido por miembros de un grupo subversivo o que habría salido del país. Además, nunca se investigaron las instalaciones policiales donde podría haber estado detenido el Garzón. Las actividades desplegadas por el Estado se limitaron a consultar si las autoridades tenían una persona detenida con ese nombre y a verificar en clínicas, hospitales y en la morgue.  Todo ello pese a que Garzón ya había sido sustraído de la protección de la ley durante el tiempo en que fue torturado en una detención previa”.

Tras leer los partes policiales,  la Corte IDH concluyó en su sentencia que el Estado no llevó a cabo diligencias judiciales ni administrativas orientadas a dar con el paradero de Gustavo.

Ninguna de las hipótesis planteadas por el Estado se ha confirmado, más bien el propio gobierno la descartó al no utilizarlas ante la Corte IDH.  En la audiencia pública de enero de este año, el Estado ecuatoriano aceptó su responsabilidad internacional por la desaparición de Gustavo. La directora de Derechos Humanos de la Procuraduría General del Estado, María Fernanda Álvarez, dijo ante la Corte IDH:   “ el Estado acepta que a más de 30 años de la desaparición de Gustavo Garzón, la investigación continúa abierta sin que haya logrado individualizar, procesar y eventualmente sancionar a los responsables de ese delito. Lo cual ha sobrepasado el plazo que pueda considerarse razonable, de conformidad a los criterios establecidos por la misma Corte IDH en su jurisprudencia. En virtud de lo expuesto, el Estado ecuatoriano acepta que el presente caso se ha configurado una desaparición forzada y en consecuencia reconoce su responsabilidad internacional por la violación de los artículos 3, 4.1.; 5.1; 5.2; 7; 8.1; 25.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos”.

Artículos que se refieren al derecho a la vida, integridad, libertad personal, garantías judiciales y de protección judicial de Gustavo.

Actualmente, el caso se encuentra en investigación previa en la Dirección de la Comisión de la Verdad y Participación Ciudadana de la Fiscalía General del Estado con más de 40 expedientes fiscales, es decir, más de  40 mil hojas.


Este 10 de noviembre se cumple 31 años de la desaparición del escritor ecuatoriano. Su máquina de escribir es parte de los recuerdos que custodia su familia. Foto: Elizabeth Ledesma/Inredh

Pensar distinto sin miedo a que te desaparezcan

La Corte IDH en su sentencia recordó al Estado ecuatoriano que una vez ocurre una desaparición forzada es necesario que sea considerada y tratada como un hecho ilícito que debe tener como consecuencia la imposición de sanciones para quien la cometa, instigue, encubra o para quien haya tenido cualquier otra forma de participación en su ocurrencia.

En ese sentido, puntualizó que “el deber de investigar es una obligación de medio y no de resultado que debe ser asumida por el Estado como un deber jurídico propio y no como una simple formalidad condenada de antemano a ser infructuosa”.

La Corte IDH, tras declarar responsable al Estado ecuatoriano por la desaparición forzada  de Gustavo Garzón emitió cinco medidas de reparación.

1.     Investigación. La Corte dispone que el Estado debe continuar eficazmente y con la mayor diligencia las investigaciones y el proceso penal en curso. Para ello señala que se debe abrir las líneas de investigación con el fin de identificar, juzgar y sancionar a los responsables de la desaparición forzada de Gustavo, en un plazo razonable.

2. Determinar el paradero. El Estado efectúe una búsqueda rigurosa por la vía judicial y administrativa en la que realice todos los esfuerzos para determinar el paradero de Gustavo a la mayor brevedad. Para ello, deberá contar con los recursos humanos, técnicos y científicos adecuados e idóneos. En el caso de que la víctima haya fallecido, los restos mortales deben ser entregados a sus familiares de forma inmediata, previa comprobación fehaciente de identidad.

3. Medida de Rehabilitación. Tratamiento psicológico y psiquiátrico para las víctimas.

4. Medida de satisfacción.  Se publicará un resumen de la sentencia por única vez en un medio de comunicación de alcance nacional y la sentencia completa en la página oficial del Gobierno durante un año.  También se realizará un evento público donde el Estado reconozca su responsabilidad internacional por la desaparición de Gustavo.

5. Indemnizaciones. Daños materiales e inmateriales, así como el pago de costas y gastos.

Para Rodrigo Garzón esta sentencia y sus medidas de reparación no solo son para su hermano Gustavo, sino que es una sentencia que permitirá la no repetición de los hechos y ayudará a otros casos similares, para que el Estado investigue de forma diligente un  caso y no espere 30 años para hacerlo.

“Es necesario por el bien del país, por el bien de las víctimas, que el Estado ecuatoriano haga este reconocimiento y pida disculpas públicas a todas las familias de jóvenes que han luchado por cambiar el país, por tener un país mejor”, dice Rodrigo Garzón. Esta sentencia es un reconocimiento del hecho de que se puede pensar distinto, se puede pensar soluciones para el país sin miedo a que te desaparezcan. 

Gustavo Garzón soñaba con un continente sin hambre y sin miseria. Un país libre, un país democrático; donde el que proteste no sea encarcelado, asesinado o desaparecido, decía Rodrigo en una entrevista realizada hace unos meses.

Las sentencias de la Corte IDH son de cumplimiento obligatorio para los Estado partes como Ecuador. La Corte vigilará su cumplimiento, precisa la sentencia.  Las tres medidas últimas de reparación se deben cumplir en un plazo de un año.

Para Rodrigo Garzón esta sentencia y sus medidas de reparación no solo son para su hermano Gustavo, sino que es una sentencia que permitirá la no repetición de los hechos y ayudará a otros casos similares, para que el Estado investigue de forma diligente un  caso y no espere 30 años para hacerlo.

Ecuador es el país con más casos pendientes en la Corte IDH

Ecuador ha suscrito los tratados internacionales de respeto a los derechos humanos, sin embargo casa adentro no se los garantiza.  Ecuador lidera la lista de 16 países de la región con causas pendientes en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con siete casos sin resolver aún. En segundo lugar está Perú y Argentina (6 cada uno). Seguido de Guatemala (5) y Colombia (4), entre otros.

El Estado ecuatoriano ha sido condenado en 34 ocasiones por vulnerar los derechos humanos.  Solo este año Ecuador fue declarado responsable de violar derechos en tres casos. La primera sentencia fue por el caso  Luis Eduardo Guachalá, desaparecido en el 2004, en el interior del Hospital Julio Endara, en Conocoto.

La segunda sentencia es del 16 de agosto, la Corte condenó al Ecuador por la destitución arbitraria de Vicente Aníbal Grijalva Bueno, un militar que denunció desapariciones forzadas y torturas ocurridas en 1993, dentro de la Fuerza Naval.

Y la tercera sentencia es la de Gustavo Garzón, tras 27 años de litigio contra el Estado ecuatoriano. El caso fue presentado en noviembre de 1994 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en el 2019 pasó a la Corte IDH. Son más de 30 años de lucha a escala  nacional e internacional, dice Rodrigo Garzón que espera en las próximas semanas acudir a la Fiscalía con la sentencia. 

* Periodista e investigadora

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