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29 de Noviembre del 2021
Historias
Lectura: 31 minutos
29 de Noviembre del 2021
Manuel Novik
La erosión en el río Coca está a 8 kilómetros de Coca Codo Sinclair
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La erosión está aparentemente detenida hace más de 120 días, pero está a solo 8 kilómetros de las obras de captación. Las obras de protección superan los $14 millones. Fotos: Manuel Novik

 

Aunque no hay consenso entre los expertos, lo cierto es que a raíz de la construcción de la planta hidroeléctrica de Coca Codo Sinclair, en la vertiente oriental de la cordillera, las laderas del cañón del río Coca empezaron a desplomarse, creando un drama social por la pérdida de fincas, casas, carreteras y los dos principales oleoductos que salen de la Amazonía. Visitamos el sector y conversamos con los moradores afectados.

La erosión del cañón río Coca está carcomiendo las orillas aledañas a su cauce y ha cambiado el trayecto del río. De pronto, las orillas del río que habían sido terreno estable durante siglos se desplomaron cambiando la geografía del sector y la vida de los moradores. La erosión arrasa y se lleva todo lo que encuentra por su paso. Las comunidades ribereñas lo padecen en primera persona. No se ha llegado a determinar si las causas de la erosión fueron producto de las obras de la hidroeléctrica o un fenómeno de la naturaleza. Mientras tanto la captación de agua de Coca Codo Sinclair ve como la erosión avanza y la pone en peligro.

¿Qué es la erosión?

Según Esteban Terneus de la Escuela de Gestión Ambiental de la UIDE, la erosión regresiva es un fenómeno natural que ocurre cuando un socavamiento “se come el lecho del río en sentido contrario a su cauce”. Emilio Cobo, miembro del Observatorio de Ríos Andinos, sostuvo que la erosión tiene tres dimensiones; por un lado, el avance del frente erosivo río arriba, luego la profundización del lecho del río en dirección vertical y por otro lado la erosión lateral que ha ocasionado el ensanchamiento del cauce del río y por consecuencia la afectación de las vías y los oleoductos aledaños.

El fenómeno erosivo se ha visto drásticamente acelerado tras el colapso de la cascada de San Rafael en febrero de 2020. Lo que hasta hace poco fue conocida como la “Cascada Mágica” ahora es un inmenso hueco. Con 130 metros de altura, atraía más de 30 mil visitas turísticas anuales. Desde la desaparición de lo que fue la cascada más alta del país, la erosión ha avanzado 11 kilómetros hasta ubicarse a 8 kilómetros de la toma de agua de la hidroeléctrica más grande del país, Coca Codo Sinclair. Pero además la erosión provocó la ruptura de los oleoductos SOTE y OCP, cuyos derrames fueron al río. 

El cañón del río Coca se encuentra en una zona volcánica y sísmica, los volcanes Antisana, Cayambe y Reventador le rodean. El suelo compuesto de material volcánico hace especialmente vulnerable el terreno sobre el cual se ha construido el proyecto. Combinado con el comportamiento de la cuenca que tiene una producción altísima de sedimentos y con unos caudales de agua sumamente altos, en especial, en la temporada de lluvias. El tramo que comprende unos 25 kilómetros es el objeto de estudio que tiene al sector energético del país en alerta.


Las crecidas del Río Coca se han vuelto tan agresivas que se han llevado árboles con su paso. Lo que antes eran cultivos hoy son una extensión más del río.

El fenómeno erosivo se ha visto drásticamente acelerado tras el colapso de la cascada de San Rafael en febrero de 2020. Lo que hasta hace poco fue conocida como la “Cascada Mágica” ahora es un inmenso hueco. Con 130 metros de altura, atraía más de 30 mil visitas turísticas anuales.

“Energía para las grandes ciudades, para nosotros la ruina”

Las comunidades ribereñas sufren intensamente las consecuencias del fenómeno erosivo, que se come, literalmente, las construcciones e infraestructuras de las orillas. En Panduyacu, Chuskuyacu, Playas del Río Coca y Comunidad San Francisco sus poblaciones se aferran al borde del río que ahora ha sido destinado para el uso del proyecto energético. La producción de cultivos y pesca ya no existe, los caudales del río no son los mismos y la contaminación producto de derrames petroleros han eliminado la oportunidad de uso del agua para estas comunidades. “Cuando las comunidades reclamaron por su río, la respuesta fue que no era su río, que los ríos son del Estado y que el daño se debe a un desastre natural” dijo Esperanza Martínez de Acción Ecológica. 

En Panduyacu viven unas 225 familias. Su representante, Olger Gallo, nos llevó en un recorrido en lancha y recordó con nostalgia cuando el río era el centro de la vida comunitaria. Gallo añora los días en que los peces eran comestibles, los niños se bañaban en el río y se podía navegar con tranquilidad. El cauce del río ha cambiado tanto que en Panduyaku perdieron todos sus cultivos. Yuca, café, maíz, naranjilla y plátano eran producidos a las orillas del río Coca pero la mayoría desaparecieron cuando el fenómeno hizo colapsar las orillas del río. Ahora solo quedan islas de piedra en medio de la corriente. Navegamos sobre lo que eran cultivos. “Electricidad puede ser, pero para la gente en las ciudades. Para nosotros ha sido la ruina” afirmó Olger. 


Olger Gallo es el representante de la comunidad ribereña de Panduyacu. Llegó hace más de 30 años a la comunidad, pero ahora ha tenido que cambiar sus actividades productivas.

Otro problema que tienen en Panduyacu se debe a la apertura sin aviso de las descargas de agua de la planta hidroeléctrica, que toma agua del río y la desvía hacia la maquinaria que produce la electricidad, para luego devolverla. Los moradores cuentan que, de repente, se escucha que viene una ola inmensa. Es el río que viene a toda velocidad porque ha sido liberado desde la toma de agua. Los pobladores no reciben ningún aviso. “Hay canoas que se han accidentado, se han perdido canoas porque han venido las acrecentadas” afirmó Gallo.

En Panduyacu viven unas 225 familias. Su representante, Olger Gallo, nos llevó en un recorrido en lancha y recordó con nostalgia cuando el río era el centro de la vida comunitaria. Gallo añora los días en que los peces eran comestibles, los niños se bañaban en el río y se podía navegar con tranquilidad.

Los derrumbes que se llevaron la carretera

Las afectaciones de la erosión ya son visibles. Para llegar a Panduyacu hay que recorrer un tramo que parece una escena post guerra. La autopista E45 circulaba en las orillas del río Coca. Desde la autopista, decenas de metros más abajo, el río. Pero el camino se interrumpe en una calle sin fin. El río se ha llevado un tramo de la autopista. Al asomarse se divisa un alto barranco y casi donde no llega la vista se ve la continuación de la autopista, ahora interrumpida por un inmenso hueco de cientos de metros de extensión.


Tramos de autopista que se ha llevado el río. Abajo los rastros de lo que era la cascada más alta del país, hoy un inmenso hueco.

Según Acción Ecológica, ya se han hecho tres intentos de vía en los alrededores del río desde el colapso de la cascada. Así que para llegar a la comunidad hay que tomar vías alternas que han sido abiertas para conectar el tramo. Pero las vías son temporales, no se sabe si estas también se las llevará la erosión. 

Ya en Panduyacu hay letreros en tiendas en español y chino, rastros de la presencia de Synohydro, la empresa china que construyó la planta hidroeléctrica. Tomas Tanguila, es un joven local que se dedicaba a la agricultura como toda la comunidad. Ahora debe desplazarse a otros pueblos a trabajar en cultivos. Según relató todos en su comunidad se contagiaron de Covid en la pandemia. “La empresa que nos contrató para limpiar el río de los derrames nos hacía pruebas, pero nadie murió, acá es así” contó. Ahora el río está como desconocido para los habitantes. “La corriente trae bastantes sedimentos, piedras, palos” dijo Tomás.


Tomás Tanguilla ya no navega con la misma confianza. Han habido accidentes a causa del nuevo comportamiento del río.

Jairo Cabrera, que vivía a pocos metros de la cascada, se dedicaba de pleno al turismo. Ahora trabaja a ratos como profesor de inglés o hace artesanías. Aunque reconoció que firmaron un documento en 2008 donde aceptaban evacuar los terrenos de presentarse desastres naturales, pero que nunca imaginaron que algo así podía suceder. Ahora Jairo, así como los demás ribereños deben subir al Chaco, la ciudad más cercana, para ganarse la vida en otras actividades. 


Jairo Cabrera se dedicaba al turismo en la cascada de San Rafael. Ahora debe buscar nuevos destinos turísticos o trabajar en otras actividades.

Zoyla Puruncajas también vivía cerca de la cascada, desde el inicio de la erosión, a su casa y a sus cultivos se los llevó el río. Josefina Cuti perdió 6 hectáreas de su finca, también por efecto de que buena parte de la orilla desapareció. “Una desesperación, no sabíamos a donde irnos. Se comenzó a derrumbar de lado a lado, todavía no se me ha ido la casa, pero todos los días con la lluvia se va algo” contó Josefina. 

El río se ha llevado un tramo de la autopista. Al asomarse se divisa un alto barranco y casi donde no llega la vista se ve la continuación de la autopista, ahora interrumpida por un inmenso hueco de cientos de metros de extensión.

Las causas del fenómeno, según CELEC

La Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC), a cargo del proyecto, contrató a la consultora Lombardi para el estudio de posibilidades de freno de la erosión. Lejos de estabilizarse, la erosión podría llegar a las obras de captación del proyecto aguas arriba. Si esto sucede, el mayor proyecto hidroeléctrico del país se podría paralizar. A su máxima capacidad este proyecto puede proveer de energía a un 30% del país, alrededor de 5.6 millones de familias.

Según la consultora suiza, la erosión regresiva se está dando por la deposición de sedimentos, la erosión de la cascada y la erosión del cauce y las laderas. Lombardi concluyó que el colapso de la cascada fue un proceso natural y que no ha tenido que ver con la construcción de Coca Codo Sinclair.

Pero hay opiniones que sugieren lo contrario.

“Una de las recomendaciones que arrojó el estudio de impacto ambiental fue que se respeten los caudales ecológicos, entendidos como las cantidades de agua necesarias para garantizar la vida de los organismos acuáticos en un cauce de agua” dijo Terneus de la UIDE. Además, agregó “aparentemente, la única solución estaría en un reencauzamiento del Río Coca en época de estiaje sobre el área de afectación, evitando que la fuerza de choque del agua en curso encuentre taludes a su paso y no se produzca socavación hídrica”. 

Según la consultora suiza, la erosión regresiva se está dando por la deposición de sedimentos, la erosión de la cascada y la erosión del cauce y las laderas. Lombardi concluyó que el colapso de la cascada fue un proceso natural y que no ha tenido que ver con la construcción de Coca Codo Sinclair.

Diques intentan contener la corriente

Desde el colapso de la cascada San Rafael, la Comisión Ejecutora Río Coca ha trabajado en obras de construcción de diques transversales en el lecho del río. La comisión terminó la construcción de cuatro diques de enrocado y dos diques constituidos por contenedores metálicos lastrados con hormigón. Otra de las obras que también se emprendieron fue el ensanchamiento del cauce del río, “es una medida también recomendada en estos casos con la finalidad de disminuir el caudal unitario del río” afirmó Roque Proaño, de la Comisión Ejecutora Río Coca de la CELEC.

Los diques fueron diseñados para resistir caudales de hasta 1000 a 1200 metros cúbicos por segundo en el río. Según Proaño, caudales superiores no pueden ser resistidos porque se trata de una estructura conformada por acumulación de bloques grandes de roca que no están monolíticamente unidos pero que en el período desde septiembre del año pasado hasta marzo del presente permitieron disminuir la velocidad del agua formada detrás de cada dique. “Son pequeños reservorios que amortiguan el caudal. Esta medida permite ralentizar el avance de la erosión” afirmó el vocero. 

La Comisión Ejecutora Río Coca se creó a partir del colapso de la cascada para solucionar, o frenar, el fenómeno erosivo. Otros trabajos recientes son la construcción de un nuevo dique en una zona crítica de erosión regresiva y la estabilización del talud en La Loma. Pero la erosión se encuentra a solo 7.9 kilómetros de las obras de captación  de la central hidroeléctrica, río arriba. Aunque lleva aparentemente detenida más de 120 días, se requieren obras de mayor complejidad para dar solución al problema.

Una carrera contra el tiempo

Las obras que protegerán la toma de agua se darán a través de pantallas rígidas. El 12 de octubre CELEC informó que habría 11 empresas interesadas en las obras de protección que iniciarían 1.2 kilómetros río abajo la toma de agua. La adjudicación debía hacerse a fines de octubre. Pero todavía no se concreta, hasta el cierre de esta edición. Lo que preocupa porque las obras de construcción son una carrera contra el tiempo. Actualmente, se puede operar, pero en abril inicia la temporada de lluvias donde se espera que la erosión se acelere. Roque Proaño de la Comisión Río Coca declaró que se espera concretar la adjudicación para mediados de diciembre por un monto sobre los USD 14 millones.

La primera fase de los trabajos consiste en colocar escalones submarinos para crear una escalera de amortiguación que permita eliminar la energía de los caudales del río Coca. Luego una siguiente fase que consiste en colocar pantallas rígidas de detención. “Serán 14 pantallas que se separan por 40 metros en horizontal y 5 metros en vertical para disminuir la energía y el poder erosivo del río” concluyó Roque Proaño. 

“El fenómeno de la erosión regresiva que se presenta en el Río Coca es un fenómeno del cual no se tiene ningún registro en esta magnitud en el planeta y así lo han establecido opiniones de diferentes instituciones, universidades e incluso el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU.” afirmó Roque Proaño. Acorde al vocero de la Comisión Ejecutora la cascada era una presa natural que formó el volcán. Detrás de ella se acumularon durante el tiempo geológico los sedimentos que acarrea el río producto de erupciones volcánicas del Reventador.

“El fenómeno de la erosión regresiva que se presenta en el Río Coca es un fenómeno del cual no se tiene ningún registro en esta magnitud en el planeta y así lo han establecido opiniones de diferentes instituciones, universidades e incluso el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU.” afirmó Roque Proaño.

Pero según el ingeniero geólogo, el año pasado llegó el momento en que el agua del río empezó a filtrar por detrás de la cascada. Esta filtración fue creciendo y un caudal que superó los 1500 metros cúbicos por segundo abrió un hueco por detrás de la cascada. Por ahí se precipitó todo el caudal del río, lo que hizo que todos los sedimentos que estén atrás sean erosionados cambiando la pendiente del río. 

“Lo que hemos visto con la carretera y con las infraestructuras aledañas al río es algo que ya se había anunciado. Es de esperarse que con el paso del tiempo el río vaya socavando los costados y vaya volviendo a esa forma en ´V´” aseguró el investigador de sistemas fluviales Emilio Cobo. De seguir la erosión implicaría que las infraestructuras que siguen al borde del río estén expuestas a sufrir los embates de la socavación de los flancos del río. 

“El cambio brusco por la caída que era de más de 130 metros de altura hace que la fuerza del agua sea inimaginable, digamos sin control y eso erosione todos los materiales que están detrás de la cascada lo que avanzó la erosión hasta lo que estamos ahora” dijo Proaño. El tramo del río que ocupa la hidroeléctrica comprende unos 25 kilómetros. La cascada estaba en el kilómetro 19, ahora el frente de erosión está en el kilómetro 8, es decir, aproximadamente hay 11 kilómetros que ha erosionado el cauce del río. Según estimaciones de la CELEC la erosión podría llegar hasta el kilómetro 4 en aproximadamente 2 años.

La central opera actualmente en total capacidad con sus 8 máquinas. En el  peor de los casos, y si la erosión llega hasta las zonas de captación de la central,  la Comisión Ejecutora ya ha realizado proyecciones para la construcción de nuevas obras de captación aguas arriba de la ubicación actual, las nuevas obras estarían en el Río Quijos. 

La central opera actualmente en total capacidad con sus 8 máquinas. En el  peor de los casos, y si la erosión llega hasta las zonas de captación de la central,  la Comisión Ejecutora ya ha realizado proyecciones para la construcción de nuevas obras de captación aguas arriba de la ubicación actual, las nuevas obras estarían en el Río Quijos.

¿Se debía construir el proyecto sobre el Río Coca?

La hidroeléctrica inicia con las obras de captación en la unión de los ríos Quijos y Salado. Ahí se capta el agua que es enviada por un túnel de conducción por casi 25 kilómetros a través del cañón del río Coca, en una pendiente. El recorrido llega hasta un embalse compensador que se llena durante el día. Desde ahí desciende en las tuberías de presión con una caída bruta de 620 metros hacia la casa de máquinas ya en el Codo Sinclair. Finalmente las líneas de transmisión de 500 mil voltios conducen la energía generada por las turbinas movidas por el agua. 

En 2016 se inauguró la operación de Coca Codo Sinclair, 4 años después de lo que estaba estipulado. La constructora china a cargo Synohydro declaró en su tiempo presuntas condiciones geológicas extremadamente adversas que habrían causado los largos retrasos. Synohydro se negó a asumir responsabilidades en los aplazamientos de los trabajos y declararon haber cumplido con sus obligaciones, atribuyendo las causas a las condiciones adversas del subsuelo del lugar.

“Desde los años 80 el INECEL (Instituto Ecuatoriano de Electrificación) empezó a hacer los estudios para la ejecución de una central en el Río Coca. Se hicieron todos los estudios durante más de 20 años que arrojaron los resultados de que si es posible hacer. En mi opinión personal una obra de este tipo se puede hacer en cualquier parte del mundo. Lo importante es saber cómo lo hace, conocer la geología del sitio y el diseño que tiene que aplicar. No he visto nunca un documento en el que diga que ahí no hay cómo hacer estas obras” afirmó Proaño.


Las obras de captación de Coca Codo Sinclair que se quiere proteger de la erosión. El fenómeno erosivo se encuentra a 8 kilómetros de la captación.

La CELEC publicó que la erosión estaba detenida hace más de 120 días. Pero para el investigador Emilio Cobo este proceso no puede detenerse, solo puede volverse un poco más lento. El riesgo que hay para las variantes de la carretera, que han sido construidas igual que para las variantes del oleoducto, sigue siendo latente. De acuerdo a Cobo, lo que más activa el proceso erosivo son las épocas de lluvias y las crecidas del río. Cuando el río supera los 1500 y llega a los 2000 metros cúbicos por segundo es cuando más se activa y se cataliza el proceso. A partir de abril se empezará a ver un aceleramiento en el ritmo de la erosión, que solo en apariencia parece detenido. Cobo advirtió que en abril inicia la época invernal donde las obras ya deberían estar listas ya que por las lluvias no se podrá seguir trabajando a partir de esa fecha.

Según el miembro del Observatorio de Ríos Andinos las obras que va a implementar la CELEC no necesariamente van a controlar que se siga socavando la profundidad del río y la erosión lateral aguas abajo de donde está ubicada la obra de las pantallas que se van a construir. “Esto podría dar estabilidad para que al menos en las próximas dos décadas se logre proteger la captación” aseguró Cobo. Las obras deben contemplar que el trecho de río que comprende el proyecto es una sección de la cuenca bastante inestable, que ha tenido una carga de sedimentos alta y con crecidas del río sumamente violentas.

El río está buscando regresar a su condición previa a la existencia de la cascada de San Rafael. La cascada era una especie de represa natural que contenía el lecho del río y todos los sedimentos que se acumulaban detrás de la represa. Una vez que desaparece la cascada esta barrera se pierde y el río empieza a recuperar su nivel de profundidad antiguo. Para recuperar su antiguo lecho erosiona el cauce del río desde aguas de abajo hacia aguas arriba, por eso se denomina a este fenómeno como erosión regresiva.

El proceso, por un lado, implica la remoción de sedimentos del lecho del río, pero al mismo tiempo la deposición de esos sedimentos aguas abajo. “Toda esa masa de sedimentos que está removiéndose del tramo entre la ex cascada y la captación tiene que estarse sedimentado ahora en varios lugares a lo largo del lecho del río aguas abajo” aseguró el investigador Emilio Cobo. Uno de esos sitios es el codo Sinclair, que es un sitio de represamiento natural donde se acumulan los sedimentos y está próximo a la sala de máquinas de la planta hidroeléctrica. Según Cobo, los sedimentos están afectando la salida de las aguas turbinadas de la planta generadora de energía. CELEC empezó a hacer una obra para adecuar de nuevo la salida de las aguas turbinadas y que no haya un riesgo de inundación de la sala de máquinas.  

Una buena parte de esos sedimentos están acumulándose aguas abajo del Río Coca y en el Río Napo. “Eso vimos hace unos meses cuando vinieron las crecidas del Río Napo que ocasionaron la pérdida de varias chacras al borde del río y problemas de navegabilidad” dijo Cobo. El problema erosivo en el Río Coca no se limita sólo al tramo entre la ex cascada y la captación sino también aguas abajo por producto de la sedimentación y su acumulación en el lecho del río.  

Las cascadas tienden a erosionar sus bases y a retroceder naturalmente. La pregunta que se hace Emilio Cobo es como el azud de captación pudo haber alterado ciertos patrones erosivos del río y como el desbalance de carga de sedimentos en el río pudo haber acelerado la erosión de la cascada. El azud es la pequeña represa que almacena las aguas donde se hace la derivación hacia los túneles de conducción. “El hecho de que el azud de la represa no cuente con compuertas de base para limpiar los sedimentos es un error de diseño” dijo Cobo. 

Según el investigador, si bien es una coincidencia que después de miles de años que estuvo la cascada pocos años después de represado el río colapse, los desbalances provocados por la captación pueden haber sido un factor que catalizó la erosión y el colapso de la cascada. Hasta que el lecho no se estabilice, con la erosión lateral en continuo avance, el cañón va a seguir ensanchándose y más partes de la vía y la estructura que está a los costados se seguirán yendo con el río. 


El tribunal conformado por Alex Zapata, Esperanza Martínez, Pablo Duque, María José Hernández, Edgar Ish, David Reyes, Rutjerd Boelens, Ricardo Buitrón, Cecilia Chérrez, Lupita de Heredia y Martina Nebbiai busca compensaciones para las comunidades ribereñas.

Obras millonarias se destinarán para desacelerar la erosión. Pero las comunidades reclaman atención. La semana pasada un tribunal conformado por representantes de distintas comunidades exhortaron a una moratoria a más hidroeléctricas, a la realización de una auditoria de procesos existentes y la reparación integral a la comunidades y ríos.

Los primeros avisos del retorno de la erosión se hicieron visibles este 8 de diciembre. El Ministerio de Obras Públicas comunicó que se suspendió el paso vehicular vía Baeza – Lago Agrio debido al incremento de fisuras en la vía por efectos de la acción erosiva regresiva del Río Coca. De nuevo se tuvo que acudir a vías alternas. La circulación ya había sido restringida en el sector por las mismas causas erosivas.

La Empresa Privada de Oleoductos de Crudos Pesados (OCP) suspendió el bombeo en el oleoducto que pasa por el sector afectado. Según declararon la paralización del bombeo no afectará a la exportación ni recepción normal del petróleo ecuatoriano. En un comunicado informaron que este fin de semana el fenómeno erosivo alcanzó el cauce del Río Piedra Fina, lo que amenaza la estabilidad de la autopista y los oleoductos. Además, iniciaron la construcción de lo que ya es el noveno bypass temporal.

Roque Proaño de CELEC informó que el frente erosivo se mantiene en el mismo lugar. Pero los eventos ocurridos este diciembre se relacionan con el frente lateral de la erosión. Un puente en la zona estaría amenazado. Mientras tanto, la principal conexión terrestre entre Quito y Lago Agrio ha quedado cerrada. El ministro de Obras Públicas Marcelo Cabrera recorrió la zona de San Rafael para reactivar una mesa técnica que se ocupará de resguardar la vía. El socavón no se detiene. 

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