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4 de Agosto del 2019
Historias
Lectura: 22 minutos
4 de Agosto del 2019
Fermín Vaca Santacruz
La empresa del Hotel Quito se descapitalizó por más de USD 28 millones
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Fotos: PlanV

El icónico detalle de la entrada del Hotel Quito, conocido como el paraboloide, es pintado por empleados mientras el hotel se encuentra cerrado. 

 

La empresa Quito Lindo, vendida por el IESS a la estatal china CRBC vale hoy apenas dos millones, luego de que todos los edificios y terrenos pasaron a la propiedad directa de la multinacional asiática. En 2014, un avalúo estableció que el metro cuadrado de la propiedad valía por lo menos USD 1230. Pero con valores mucho menores se vendió el hotel en 2016 y se hizo un cruce de cuentas con el Municipio por una calle.

En el extremo sur de la Avenida González Suárez, un edificio de color morado, construido en estilo internacional de los años 60, se levanta en medio de un extenso lote. Se trata de una torre de pocos pisos altos y varios pabellones de dos, que se extienden por la propiedad para dar forma a habitaciones, salones, piscina y parqueaderos. Una estructura triangular, como una gran cúpula en forma de parábola, -el paraboloide- le sirve de acceso. Todo el conjunto tiene una superficie de 29.111 metros cuadrados. 

Es el Hotel Quito, el primer hotel de lujo construido en la ciudad capital en 1960, como parte de las reformas urbanas del presidente Camilo Ponce, que incluyeron la construcción del Palacio Legislativo, la reedificación del Palacio de Gobierno y el edificio terminal del antiguo aeropuerto Mariscal Sucre. 

Ahora el hotel está cerrado, y sus 150 trabajadores han sido despedidos. Según la empresa propietaria, Quito Lindo, se trata de un "plan de mejora y modernización" de las áreas húmedas y el restaurante, ubicado en el último piso del hotel. La empresa precisó también que se procedió a "la desvinculación de un grupo del personal", con quien el hotel va a "cumplir todas las obligaciones legales".

En su comunicado, la empresa dijo que "respeta y preserva la estructura patrimonial del edificio, la cual es un símbolo para la capital que caracteriza la identidad del hotel". La empresa ofreció "nuevos servicios para los quiteños y turistas", aunque no mencionó ninguna construcción nueva en el lote. 

El primer hotel moderno

En el extenso predio, que en alguna época tenía el pintoresco nombre de Pata de Guápulo, ha funcionado el hotel durante casi sesenta años, en lotes que desde el principio fueron propiedad de la Seguridad Social ecuatoriana. Aunque en el Centro Histórico hubieron hoteles lujosos entre fines del siglo XIX y principios del XX, ninguno sobrevive hasta nuestros días. El Quito fue el primer hotel con un enfoque turístico moderno, con amplias habitaciones, jardines y piscina. 

En 1998, se constituyó la empresa Quito Lindo, razón social del Hotel, que fue hasta el año 2016 propiedad del IESS. En ese año, en un proceso en bolsa de valores, el IESS, vendió el hotel a un grupo estatal chino, la China Road and Bridge Corporation (CRBC) que actualmente es la dueño de la totalidad de las acciones de Quito Lindo. 

Según informó el IESS en mayo de 2016, el 100% de las acciones del Hotel fue vendido a la empresa asiática. Para el IESS, se trata de una empresa internacional con USD 5.700 millones en activos. La constructora china ofertó por el Hotel  USD 30,8 millones (que era el valor del capital social).

En noviembre de 2015, Price Waterhouse hizo una valoración del Hotel como negocio y como inmueble, y estableció varios escenarios para su venta. El valor patrimonial, incluidos los activos no operativos (terrenos) del escenario más bajo fue estimado en USD 26,6 millones, mientras que en el escenario optimista el valor subía a USD 37,4 millones. Estas cifras referenciales han sido presentadas por el IESS como muestra de que el Hotel fue negociado de manera adecuada por la seguridad social durante el correato.

Además del valor del Hotel, la empresa Quito Lindo tenía en bancos nacionales inversiones que suman por los menos USD 3,2 millones, que también pasaron a manos de los compradores asiáticos.

En una subasta pública anterior, se había fijado el precio del hotel en por lo menos USD 35 millones, pero este precio no obtuvo compradores.

El ex presidente del IESS, Richard Espinosa, defendió la venta en estos términos: “Se lo ubicó en un escenario realista. Cuando se hace a través de un proceso de bolsa de valores, si el hotel vale realmente más, las empresas habrían pagado más”.

En esa época, Richard Espinosa sostuvo que con los USD 30,8 millones que recibiría el IESS por el hotel se puede obtener una rentabilidad, de entre USD 1,8 millones a 2,4 millones al año, superior a lo que genera el hotel en su operación, que en el 2015 fue de apenas USD 333 000. Espinosa había dado esta explicación ante una Comisión de la Asamblea Nacional.

Los compradores asiáticos, por su parte, habían anunciado inversiones por USD 200 millones, que incluyen un proyecto inmobiliario junto al hotel, probablemente en la zona sin edificar de los parqueaderos. Ofrecieron que la operación del hotel pase a manos de una cadena norteamericana o europea, cosa que no concretaron. 


Las reformas anunciadas por la propietaria china iniciarían en la piscinay el restaurante del último piso. 

Un hotel con baja ocupación y caída de tarifas

Pero la situación del Hotel se mantuvo prácticamente igual hasta este 2019. Durante los tres años que van desde mayo de 2016 hasta julio de 2019, la empresa china CRBC prácticamente no realizó ninguna inversión significativa en el complejo hotelero. La situación era evidente en el estado de los salones, la piscina y el pequeño gimnasio, cuya maquinaria vieja y reparada de manera improvisada se notaba a simple vista. 

Alojarse en el Hotel Quito también se volvió más barato durante la administración china: la tarifa promedio en 2016 era de USD 86.33 mientras que para 2017 cayó a USD 76,65.

El informe del ex gerente Washington Muñoz sobre la situación del hotel.

En un informe fechado el 28 de abril de 2018, el ex gerente del hotel, Washington Muñoz, informaba a los accionistas sobre la situación del Quito. Muñoz destacaba la alianza con la cadena hotelera española Sercotel, que habrían generado casi 30 mil dólares adicionales de ganancias para el hotel durante 2018. Destacaba también alianzas con aerolíneas nacionales y extranjeras, así como con agencias de viajes, en la lógica de aumentar la ocupación del hotel. Pero según el propio informe, la ocupación promedio -es decir, cuántas habitaciones eran efectivamente rentadas- del Hotel en 2017 fue de apenas el 36,12% lo que representaba una caída del 1.26% con relación al año anterior. Alojarse en el Hotel Quito también se volvió más barato durante la administración china: la tarifa promedio en 2016 era de USD 86.33 mientras que para 2017 cayó a USD 76,65. La baja ocupación de las habitaciones redujo también, de manera significativa, los ingresos de Techo del Mundo, el restaurante del hotel. Muñoz atribuyó el fenómeno a la lejanía del aeropuerto de Tababela y a que muchas personas prefieren quedarse en los hoteles nuevos construidos en el sitio que ingresar a la ciudad. Además, a la presencia de mejores hoteles en Guayaquil. 

El ex gerente destacó sus esfuerzos por entrar al mercado de la hotelería digital, afiliándose a páginas que ofrecen reservas en línea. También, menciona reparaciones en redes de aire acondicionado, ductos de ventilación, calderos y una nueva tina de jacuzzi, así como cambios de alfombras y otras mejoras en los salones Pichincha, Tungurahua, Cotopaxi y Chimborazo. 

Pero a pesar de ello, el 98% de los activos no corrientes del Hotel, equivalentes en 2017 a USD 28.4 millones de dólares, era sus terrenos y edificios, pues el negocio en sí valía apenas USD 2,2 millones. 

El 98% de los activos no corrientes del Hotel, equivalentes en 2017 a USD 28.4 millones de dólares, era sus terrenos y edificios, pues el negocio en sí valía apenas USD 2,2 millones.

Lea la renuncia de Washington Muñoz

La situación financiera del hotel, aunque mejoró ligeramente en 2017, tenía ganancias relativamente pequeñas. Así, en 2016 la utilidad operacional fue calculada en USD 27 mil, mientras que en 2017 alcanzó USD 100 mil. Al terminar el 2017, la empresa reportó 218 trabajadores y el gerente destacaba que el costo laboral era demasiado alto. 

Para el 15 de julio de 2018, Washington Muñoz renunció a la gerencia del hotel. En su carta de dimisión, a la que tuvo acceso este portal, el ex gerente precisaba que "el problema del hotel es la fuerte carga laboral y los beneficios excesivos del contrato colectivo, en mi administración me ha tocado pagar USD 956 mil por jubilación".

El ex gerente agregó también en su renuncia, en la que reitera las ya mencionadas estrategias para mejorar la situación del hotel, que "no ha sido fácil pelear, incluso en el tema político. La venta del hotel y el cambio de accionistas golpeó en la ocupación, debido a los malos comentarios que se generó en el proceso de la venta y posventa. Otro evento que nos ha afectado ha sido la poca participación y presencia de CRBC en el hotel".

Para el ex gerente Washington Muñoz, "la venta del hotel y el cambio de accionistas golpeó en la ocupación, debido a los malos comentarios que se generó en el proceso de la venta y posventa. Otro evento que nos ha afectado ha sido la poca participación y presencia de CRBC en el hotel".

La descapitalización de Quito Lindo

La disminución del capital de Quito Lindo.

Lo que Washington Muñoz no menciona ni en su informe ni en su renuncia es que los accionistas chinos, en lugar de capitalizar el hotel, procedieron a reducir su capital social, transfiriendo sus propiedades totalmente a la empresa china. 

Según una escritura a la que tuvo acceso PLANV, realizada en la Notaría Primera del Cantón, el 31 de marzo de 2017, el ex gerente Muñoz transfirió la propiedad de los activos más valiosos del hotel, que eran sus terrenos y edificios, directamente a la empresa china CRBC, lo que significó una reducción del capital social de la empresa. 

Si entre 2011 y 2014 el IESS había aumentado el capital social de Quito Lindo en 21 millones 800 mil dólares al entregarle primero efectivamente todos los terrenos sobre los que se asienta el edificio del Hotel, con una superficie de 22.144 metros cuadrados y luego en 9´026.533 dólares al entregarle ocho lotes de terreno privado y una extensión que era una propiedad municipal, que suman 6.967 metros cuadrados, la junta de los accionistas chinos resolvió que todos los terrenos sean propiedad ya no de Quito Lindo, sino directamente de la empresa china, por un valor de USD 28´146.021 dólares.

De esta forma, el capital social de Quito Lindo, la empresa dueña del Hotel Quito, es de apenas USD 2´681.312, y ya no es propietaria del terreno sobre el que se asienta el Hotel, ni de sus construcciones. Aunque la empresa también es propiedad de los mismos accionistas chinos, lo cierto es que actualmente esa razón social vale mucho menos que antes. 

El capital social de Quito Lindo, la empresa dueña del Hotel Quito, es de apenas USD 2´681.312, y ya no es propietaria del terreno sobre el que se asienta el Hotel, ni de sus construcciones.

La calle que se vendió a la mitad de precio

Parte del hotel, en especial en su costado sur en donde están parqueaderos y algunos bloques del edificio, que colinda con la residencia del Embajador de Estados Unidos, se levantó sobre una propiedad municipal, que estaba prevista como un pasaje que debía ser la prolongación de la avenida Isabel La Católica.

La calle nunca se construyó y, más bien, sobre el lote se levantaron algunas construcciones del hotel, visibles desde el exterior. Según un certificado del Registro de la Propiedad del cantón Quito, el 6 de mayo de 2014, pocos días antes de que asumiera la Alcaldía Metropolitana Mauricio Rodas y durante la gestión de Augusto Barrera, de Alianza PAÍS, el Municipio de Quito vendió al IESS un lote de propiedad pública, de 2165 metros cuadrados- 2188 según una medición de 2014-, que era la prolongación de la calle Isabel La Católica, pero que, en la práctica, ya era parte del conjunto del hotel Quito, al IESS. 

En 2012, el Concejo Municipal, dominado por Alianza PAÍS, había resuelto eliminar la calle proyectada en ese sitio, sobre el que se habían hecho ya construcciones del Hotel Quito, y paulatinamente fue aprobando el proceso de negociación con el IESS, que estaba interesado en consolidar la propiedad para su "desinversión". 

En USD 1´311.014 fijaron  el valor de la propiedad que el Municipio cedió al IESS y, este a su vez, vendió a la empresa china CRBC, pero un avalúo de 2014 realizado por el propio IESS indica que la propiedad valía fácilmente el doble. 

Así, ambas instituciones fijaron en USD 1´311.014 el valor de la propiedad que el Municipio cedió al IESS y, este a su vez, vendió a la empresa china CRBC. El pago no se hizo en efectivo, sino con una "compensación de créditos recíprocos" entre el IESS y el Municipio dirigido por Barrera. 

Dado que el edificio del Hotel, la piscina, los parques y otros espacios del predio principal son patrimoniales, y habría dificultades para demolerlos, la posible inversión china miró hacia los lotes que forman el parqueadero. 

El avalúo del IESS que determinó el precio de los lotes del parqueadero.

Así, en un peritaje pedido por el IESS al arquitecto José Torres, fechado el 31 de julio de 2014, se volvió a medir el terreno del parqueadero y se determinó su superficie en 6.998,87 metros cuadrados. El peritaje estableció en 1230 dólares el valor de cada metro cuadrado, con lo que se estimó en esa fecha que esos lotes, incluyendo la calle vendida por el Municipio, costaban USD 8´570.603.  Pero la mayor parte de esos terrenos son la fallida calle, que si el Municipio hubiera cobrado al precio que sugiere el avaluador, debió costar por lo menos 2´691.719, es decir, el doble de lo que la Ciudad recibió en la transacción con el IESS. 

El avaluador destaca que en los lotes de parqueaderos y ex calle se podría "construir edificios de 16 pisos, tendencia que se da en el sector, lo cual es muy rentable. El inmueble está ubicado en un sector que está consolidado y donde es muy difícil encontrar terrenos baldíos, lo cual influye decisivamente en el precio de venta de éste".

Si se aplicara el precio del avalúo a todo el conjunto hotelero, el precio de la propiedad debería ser de por lo menos USD 35´806.530, mucho más de lo que los chinos pagaron por el hotel en 2016. 

Las preocupaciones de los vecinos y los ex empleados

Para el coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción, Germán Rodas, el actual presidente del IESS debe revisar la venta que se hizo del emblemático hotel capitalino. La Comisión presentó una carta en ese sentido a Paúl Granda, actual presidente de la Seguridad Social. 

Los ex empleados, de su parte, temen que la empresa cumpla con sus obligaciones una vez que ha resuelto el despido de por lo menos 150 trabajadores. Johnny Zuquinaula, ex bantender del hotel durante los últimos seis años, dijo que le llegó a su correo electrónico una notificación de su despido, alegando una repotenciación del hotel. Zuquinaula sostuvo que se reunió a los empleados porque se van a hacer grandes reformas y por ello se debía  terminar los contratos. Apenas dos semanas antes, con la presencia del gerente Mauricio Mosquera, se les había garantizado la estabilidad laboral a todos los empleados. 

Zuquinaula cree que las principales reformas se harán en la zona de la piscina, aunque nunca les indicaron cuál era el proyecto de reforma del Hotel. Los últimos huéspedes del hotel salieron la noche del 30 de julio, y el último fin de semana habrían unas 40 personas. La empresa redobló la seguridad, cubriendo con tablas las ventanas del Salón Guápulo, supuestamente para evitar alguna protesta de los trabajadores. 

Durante los seis años que el bartender trabajó en el hotel Quito, nunca recuerda haber visto a ningún funcionario de la empresa CRBC. Hace pocos días, en el restaurante, hubo un cóctel privado en donde participaron ejecutivos extranjeros desconocidos.  Los empleados vieron una bandera de Oriente Medio, pero no están seguros si era de Israel o de Qatar, decorando el comedor.

Algunos empleados creen que en esa cita se cerró algún tipo de negociación. Una joven ecuatoriana, delegada de CRBC, apareció hace apenas dos semanas pero no tuvo ningún contacto con los empleados, afirma Zuquinaula. 

A Washington Muñoz, quien renunció en 2018, sucedieron otros funcionarios nacionales, como Jimmy Núñez, Mauricio Mosquera, Patricia Ferrín, entre otros, quienes asumieron cargos gerenciales en la última etapa. "Nunca vimos a ningún chino. Los gerentes eran todos nacionales", dijo un ex empleado. 

A Washington Muñoz, quien renunció en 2018, le sucedieron otros funcionarios nacionales, como Jimmy Núñez, Mauricio Mosquera, Patricia Ferrín, entre otros, quienes asumieron cargos gerenciales en la última etapa. "Nunca vimos a ningún chino. Los gerentes eran todos nacionales". 

En el hotel, el Comité de Empresa logró un contrato colectivo, que estableció indemnizaciones de hasta siete salarios por cada año. Los gerentes llegaron a prohibir que los empleados hagan cualquier publicación en las redes sociales y adviertieron con no pagar o demorar el pago de indemnizaciones como represalia. 

El ex bartender recuerda que durante la gestión de Robert Ramia, el último gerente de la administración del IESS,  la ocupación del hotel llegaba hasta el 70%, pero cuando llegó Washington Muñoz, la situación se fue complicando para el hotel y los empleados. Zuquinaula afirma que llegó a percibir hasta USD 300 por concepto de propina recaudada por el hotel, pero con la administración de Muñoz la propina bajó hasta los USD 112. De las 200 habitaciones, la ocupación era de cerca del 35% menciona el empleado, lo que coincide con el informe del ex gerente Muñoz. 

Los moradores cuestionan

Por su parte, un grupo de moradores de La Floresta hicieron un plantón ante la estructura del paraboloide. Ahí destacaron que el hotel fue vendido "a un precio irrisorio menos del valor comercial de los terrenos", y precisaron que el edificio no cuenta con la declaratoria de patrimonio por parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, al igual que por lo menos 169 predios del sector. 

Los moradores señalaron que la empresa china CRBC también fue contratada para la llamada Solución Vial Guayasamín por la administración de Mauricio Rodas y acusan al ex alcalde de haber autorizado en la zona edificios de 20 pisos (16 de altura más cuatro subsuelos) lo que en su criterio afecta al "plan especial del barrio", que para ellos no debe tener construcciones de más de seis pisos. 

Para el grupo de moradores, CRBC es conocida como una "empresa pantalla" a nivel internacional, por lo que habría que buscar a "verdaderos propietarios" del hotel. Rechazaron también que el IESS diera plazo para pagar a la empresa china por la compra de las acciones, para lo cual se constituyó un fideicomiso. Pidieron también al Municipio que se deje sin efecto la cesión del terreno de la calle que se hizo al IESS, también a un precio que les parece demasiado bajo. 

Este portal solicitó, vía correo electrónico, una entrevista al gerente del Hotel Quito, Mauricio Mosquera, pero no obtuvo respuesta. 

 

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