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5 de Abril del 2022
Historias
Lectura: 12 minutos
5 de Abril del 2022
Redacción Plan V
La Roca se reabre después de 9 años y una historia polémica
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Este 4 de abril, los cinco líderes de bandas delincuenciales fueron trasladados a la Roca después de una nueva matanza en la cárcel de Turi. Llegaron a Guayaquil ese mismo día. Foto: Presidencia de la República

 

En esta cárcel, considerada de máxima seguridad, los presos volverán a estar aislados e incomunicados, según anunció el Gobierno. En el pasado, La Roca fue denunciada por violaciones a los derechos de los privados de libertad, además de que la violencia no paró.

Actualizada al 7 de abril del 2022

Después de 9 años, La Roca reabrió sus puertas este lunes, 4 de abril, para recibir a sus primeros cinco presos. Ellos fueron trasladados durante la noche desde la cárcel de Turi, en Cuenca, hasta el complejo penitenciario de Guayaquil, donde está este centro de máxima seguridad que fue cerrado en 2013. El Gobierno los ha señalado como los líderes de bandas como Los ChoneKillers, Los Lobos y una fracción de esta última llamada R7 que protagonizaron la quinta masacre en un centro penitenciario del país. Esta vez, el saldo fue de 20 internos que fueron decapitados o quemados. En las imágenes publicadas por medios oficiales, a los cinco presos se los observa subirse a un avión vestidos del tradicional color naranja, con las manos amarradas y sus pies encadenados.

Un contingente policial custodió a los 5 presos que fueron trasladados desde Turi a La Roca. Fotos: Presidencia 

La Roca está en medio de dos cárceles altamente convulsionadas de Guayaquil: la Regional y la Penitenciaría del Litoral. Es de máxima seguridad y desde el 2019 los gobiernos de turno han anunciado reabrirla primero para reducir el hacinamiento y luego para ubicar allí a los líderes de los grupos criminales que se disputan el control de las cárceles y de sus negocios ilícitos.

Desde hace tres años, los funcionarios que han administrado las prisiones han mencionado adecuaciones a este espacio. Esto lo confirmó el presidente Guillermo Lasso, en su espacio semanal de entrevistas. Dijo que a La Roca se le ha hecho “urgentemente” adecuaciones para recibir a estos “tristemente célebres líderes de bandas delincuenciales”. Agregó que más adelante es posible que se construya una cárcel de máxima seguridad con tecnología moderna. “Cinco, 10, 20, 30 o 100 delincuentes no pueden mantener en zozobra al país”.

Ahora, el ministro del Interior, Patricio Carrillo, informó que los internos de La Roca tendrán un régimen disciplinario distinto. Mencionó, por ejemplo, que estos presos estarán en aislamiento total y tendrán comunicación solo con su defensa o familia. No tendrán las “prebendas” a las que han estado acostumbrados y existe una propuesta para que pierdan todo beneficio penitenciario como la prelibertad, afirmó el Ministro.  Albergará a 100 presos, aunque en otros momentos de su historia su capacidad llegó a las 160 personas.

En rueda de prensa, este 7 de abril,  el general Pablo Ramírez, titular del SNAI, precisó algunas cifras. Dijo que en La Roca se invertirán 2 millones de dólares, que incluye la compra de tecnología -que está previsto que llegue en las próximas semanas- y la adecuación de 189 plazas para los internos. Entre los trabajos que han hecho en este lugar, mencionó que han utilizado escáneres de densidad para ubicar posible armamento encaletado en ese centro. Anunció inhibidores de señal celular en todo el complejo penitenciario. 

Además, aclaró que no se afectarán las visitas o los derechos humanos de los internos, sino que tendrán un horario para el patio. En este momento, no están previstos nuevos traslados para La Roca, informó. Ramírez afirmó que el centro está vigilado por un grupo especial de agentes penitenciarios, no dio el número por seguridad. En la parte exterior del centro, hay un dispositivo de seguridad de policías y militares, que es el mismo que ha sido desplegado en todo el complejo penitenciario. 

Hasta el momento, 350 personas han salido de las cárceles que ya han cumplido el 40% o 60% de sus penas, y con el decreto 355 se agilizaron sus trámites. Con ese decreto, que establece indultos para presos por delitos menores, se prevé beneficiar a 1.800 personas y esperan a final de año tener hacinamiento cero. En la actualidad hay 33.800 personas privadas de libertad con un 14.20% de hacinamiento. 

El Presidente Dijo que a La Roca se le ha hecho “urgentemente” adecuaciones para recibir a estos “tristemente célebres líderes de bandas delincuenciales”.

El Ejecutivo busca disuadir a estos líderes para que sepan que en caso de nuevos episodios de violencia van a ir a este centro de máxima seguridad. “Ellos han tratado someter al Estado y ahora el Estado debe someterles a ellos”, afirmó Carrillo en una entrevista con Teleamazonas. “Yo sé que aparecerá una red invisible de funcionarios de derecho, que buscarán amparos constitucionales, que buscarán mecanismos de todo tipo para que regresen a la normalidad anterior”.

“Estamos llegando a un umbral de crisis muy elevado y es necesario poner estas acciones”, manifestó Carrillo, al tiempo que reconoció que se ha demorado la apertura de este centro porque era necesario que tenga garantías para albergar a personas de alta peligrosidad, quienes tienen “mucho apoyo del exterior”. Y adelantó que se están preparando para posibles reacciones a esta medida. Pocas horas después de su entrevista, en las cárceles de Esmeralda, Machala y Latacunga se registraron incidentes e intentos de motines.

¿Cómo empezó La Roca?

La historia de La Roca inició hace 16 años. En 2006, la Corporación de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Guayaquil y de la Cámara de Comercio de la ciudad invirtieron en su construcción que finalizó en el 2008. Estuvo inhabilitada por algunos meses.

Su nombre original fue Centro de Rehabilitación Social de Varones No. 2 de Guayaquil, pero con el tiempo se la conoció como La Roca, en alusión a la prisión norteamericana Alcatraz que tenía el mismo sobrenombre y era conocida por albergar a algunos de los gánster más temidos de ese país.

El mismo objetivo tuvo La Roca de Guayaquil. Dentro del Plan Más Seguridad del Municipio de Guayaquil, que corre del 2000 hasta el 2006, se incluyó aislar a los criminales más peligrosos. Esta cárcel tuvo la lógica de Guantánamo, pues planteaba el aislamiento total de estas personas sin ninguna garantía para sus derechos humanos, recordó Billy Navarrete en una entrevista con PlanV al inicio de la crisis carcelaria. La Roca fue muy criticada porque ese aislamiento no contuvo la violencia que siguió dentro y fuera de ella, relató el experto.


Imagen del ingreso a La Roca cuyo nombre original fue Centro de Rehabilitación Social N.2. Esta foto fue tomada por diario El Universo en 2013. Foto: El Universo

La administración de esta cárcel también fue tema de disputa entre el Municipio de Guayaquil, a cargo de Jaime Nebot, y el gobierno de Rafael Correa. Finalmente, el Cabildo transfirió esta competencia al Ministerio de Justicia (hoy extinto).

Poco se sabe de su infraestructura. Los escasos datos públicos detallan que La Roca tendría una extensión de aproximadamente 1.000 metros. Sus celdas tenían 3.5 metros de fondo por 2 metros de ancho. Además de trece barrotes del piso al techo, un lavamanos y un inodoro de plástico, según la descripción que hizo Óscar Caranqui en su libro La Roca, cementerios de hombres vivos, publicado en 2013. Él fue trasladado a esa cárcel en 2010 y dijo que en ese momento no había agua, luz e implementos de higiene (ver apartado más adelante).

Pero el uso de La Roca duró muy poco. Apenas tres meses después de la inauguración, en octubre de 2010, se produjo el primer intento de fuga. En 2011, William Poveda, de la banda Los Cubanos, resultó herido de bala en el interior de esta cárcel de máxima seguridad. Hubo asesinatos en sus instalaciones, incluida la del mismo Caranqui que denunció tratos degradantes contra los derechos de los presos.

Pero el hecho más recordado fue la fuga de 19 presos entre los cuales estuvieron Jorge Luis Zambrano, jefe de Los Choneros, César Vernaza, vinculado a Sinaloa, ambos ya asesinados. En ese grupo también estuvo José Adolfo Macías Villamar, mejor conocido como alias Fito y actual líder de Los Choneros. Tras este episodio, La Roca fue cerrada.

Un testimonio hecho libro

En su libro, Óscar Caranqui -sentenciado por narcotráfico- narra su permanencia en este centro al que fuera trasladado el 28 de julio de 2010 desde el expenal García Moreno de Quito. Fue editado en 2013, pero nunca circuló, pues fue decomisado el 30 de enero de 2013. El Ministerio del Interior y la Policía se incautaron 10.000 ejemplares del libro después de que una jueza impuso la medida porque el texto, a su criterio, contenía una serie de expresiones injuriosas contra funcionarios, ministros de Estado y el presidente Correa.

Caranqui aseguró que el libro es una recopilación de hechos y confidencias de un centenar de presos supuestamente afectados psicológicamente por las condiciones en las que se encontraban en esa cárcel. El 30 de junio de 2013, Caranqui fue asesinado a disparos cuando estaba en el patio de La Roca.

Estos son algunos fragmentos de su testimonio en La Roca:

Permanecíamos encerrados las 24 horas al día, los siete días a la semana. Para colmo, la prisión todavía no estaba apta para ser habitada, pues ni siquiera contaba con agua en los baños y el servicio eléctrico no funcionaba completamente. Era una horrible pesadilla que ya dura más de dos años.

En el día aguantábamos hambre extrema y por las noches nos torturaban rociándonos gas lacrimógeno y golpeándonos. En protesta hicimos una huelga de hambre, pero esta fracasó porque la administración del penal utilizó una táctica poco ortodoxa para debilitar la voluntad de los internos. Todo el tiempo nos echaban tranquilizantes y somníferos en los alimentos para dizque tenernos controlados, lo que en realidad convirtió aquel infierno en UN CEMENTERIO DE HOMBRES VIVOS, zombis sin voluntad alguna.

Luego de recluir a los más de ochenta internos en dicho centro carcelario, cada quien se unió a grupo buscando en particular a las mafias de “los Cubanos”, “los Rusos” y “los Monstruosos”, así como aquellos que no pertenecíamos a clan alguno. Lógicamente, esto generó toda clase de eventos deplorables dentro del penal, que iban desde intentos de canibalismo hasta atentados criminales con granadas de mano, sin mencionar las relaciones sentimentales prohibidas entre altos funcionarios de la cárcel y los reclusos. También narro cómo hicimos de la matanza de mosquitos, un deporte carcelario que sirvió de distracción en las agobiantes noches de tedio en La Roca.

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