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10 de Noviembre del 2020
Historias
Lectura: 21 minutos
10 de Noviembre del 2020
Susana Morán
Nada frena los plásticos de un solo uso: más de 260.000 toneladas al año en Ecuador
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La nueva ley aprobada por la Asamblea dice que todas las bolsas, envases y productos de plástico deben tener materiales reciclados.
Foto: Luis Argüello/PlanV

 

Pese a tener la ordenanza más antigua que regula los plásticos de un solo uso, Galápagos aún lleva enormes cantidades de otros tipos de plásticos. Guayaquil tiene una norma similar desde el 2018 y sus avances han sido nulos. La Asamblea aprobó una ley en esta materia, que es bienvenida. Pero, ¿habrá voluntad política para implementarla? Las cifras de consumo de estos materiales en el país son colosales.


El pasado 4 de noviembre, la Asamblea Nacional aprobó una nueva ley para la regulación de los plásticos de un solo uso. Para expertos y activistas consultados, la norma es un gran avance para combatir un problema que en Ecuador se ha vuelto insostenible.

Según los últimos datos del INEC revisados por Plan V, en el 2018 los ecuatorianos arrojaron 12.739,01 toneladas de basura diarias. De ellas, el 11,43% era plástico. Eso representa la cifra colosal de 531.461 toneladas anuales de ese material, lo que equivale al peso de más de 350.000 vehículos medianos.

Y la mitad de esas 531.461 toneladas corresponde a plástico suave, que es aquel que tiene un solo uso (fundas, recipientes de espuma flex), de acuerdo a José Luis Solano, docente de la Universidad Católica de Cuenca y miembro de la Alianza Basura Cero. Es decir, en el Ecuador se arroja al año 261.778 toneladas de este plástico que prácticamente es imposible de reciclar.

Las cifras del INEC también dan pistas de las regiones y provincias que más los consumen. Por ejemplo, la Sierra es la región que más plástico de un solo uso bota; mientras que la menor es la Costa.

Mientras que la provincia que más fundas y recipientes de espuma flex consume es Imbabura: más del 12% de su basura corresponde a plásticos de un solo uso. Le siguen Azuay (8,34%), Cotopaxi, Pichincha, Carchi, Morona Santiago y Zamora Chinchipe.

Quito es una de las ciudades que preocupa. En el 2019, arrojó más de 6.000 toneladas de fundas que fueron usadas una sola vez. Eso significa el volumen de 157 piscinas olímpicas o el peso de 4.000 vehículos medianos, como lo publicó Plan V en un artículo sobre la falta de una ordenanza para la ciudad. Eso pese a que Jorge Yunda, cuando fue asambleísta, fue el primero en proponer una ley para disminuir estos plástico. Ahora, como Alcalde, la ordenanza sobre el mismo tema está pendiente.

La ley que aprobó la Asamblea establece que en 36 meses, a partir de su vigencia, se prohíba la fabricación e importación de fundas, vasos, utensilios y vajillas de plásticos que no sean reciclables y cuya elaboración no contenga el porcentaje de materia prima reciclada como lo señala la norma.

Esta dice que todas las bolsas, envases y productos de plástico deben tener materiales reciclados. Ese porcentaje es gradual y debe incorporarse en plazos de 18, 36 y 48 meses. En el cuarto año, las fundas deben tener un 60% de material reciclado; los recipientes de espuma flex, un 18%; los vasos y tarrinas, un 30%; los cubiertos, un 30%; y las botellas PET, un 30%.

Para Solano, las fundas plásticas y el poliestireno expandido (o espuma flex) son los mayores dolores de cabeza que tiene el país en materia ambiental. Las primeras sí pueden ser recicladas por ejemplo en mangueras, pero las empresas que las hacen suelen pedir fundas limpias, lo cual es muy difícil porque siempre llegan sucias a los botaderos. Eso es un desaliento incluso para los recicladores de base, que han perdido el interés en recogerlas. El académico cuenta el caso de Loja, donde se implementó una lavadora de fundas. Pero la máquina demandó mucha energía eléctrica y agua. Fue una idea innovadora, pero por sus altos consumos solo funcionó un par de años.


Ecuador arroja 531.461 toneladas anuales de plástico, de las cuales la mitad corresponde a fundas y envases de espuma flex. Foto: Diario La Hora

Por otro lado, cuando las fundas llegan a un relleno sanitario, estas son difíciles de compactar. Por su ligereza, es común ver fundas alrededor de los botaderos. Hubo un caso en el municipio de Girón, en Azuay, donde las fundas volaron hasta los potreros cercanos y las vacas que comieron ese material murieron. Solano dice que eso pudo haberse repetido en más municipios. Por eso, este experto sostiene que la mejor opción siempre será dejar de usar esos plásticos.

Aunque las cifras actualizadas del INEC no están en la exposición de motivos de la Ley Orgánica para la Racionalización, Reutilización y Reducción de Plásticos de un Solo Uso en el Comercio, esta trae otros datos relevantes que ilustran la desalentadora situación.

Por ejemplo, la generación de residuos en el Ecuador era de 406,8 Kg per cápita al año, al 2012, lo que representa la mitad de los residuos generados por parte de Estados Unidos (828 Kg/per cápita/año). Ahora, esa cifra está en 313,9 Kg. Sin embargo, comparando con la región Andina, Ecuador se encuentra antes de Chile, Brasil, Perú y Colombia, dice el informe que cita un estudio del INEC del 2014.

A nivel de las cinco ciudades principales (Guayaquil, Quito, Machala, Ambato y Cuenca), se puede observar que la ciudad de Ambato es la ciudad con el mayor porcentaje de hogares que no clasifican (68,13 %) y Cuenca la ciudad donde más se clasifica residuos (53,37 %), agrega.

Solano encuentra en la ley importantes avances. Uno de ellos son las multas que van entre los 400 dólares y los 80.000 dólares, necesarios en una cultura poca apegada al cuidado del medioambiente. Pero lo mejor que trae la norma, en su opinión, tiene que ver con el incentivo a la investigación en la academia sobre alternativas al uso de plásticos. Esto está en el artículo 20 de la ley. Allí uno de los mayores retos será pensar en opciones para que en las cadenas de producción se eviten estos plásticos y de esa forma que no lleguen a los hogares, afirma Solano. 

¿Cuál es el mayor riesgo que tiene la implementación de esta ley? “Que el Estado no se comprometa y que la comunidad no se acostumbre”, dice el académico. El experto afirma que uno de los mayores desafíos será convencer y dar alternativas a los pequeños negocios, por ejemplo, de comidas rápidas para que dejen de usar envases de espuma flex. Y los ejemplos de intentos fallidos están en el mismo país.

Galápagos aún consume altas cantidades de plástico

El archipiélago le puso un freno a los plásticos de un solo uso desde el 2015. Una resolución del Consejo de Gobierno de Galápagos fue un primer hito en el país. Su objetivo era restringir su consumo en esta región altamente sensible por su biodiversidad. Desde agosto de 2018, oficialmente las fundas tipo camiseta, los sorbetes y los envases de espuma flex dejaron de ingresar a las islas a través de los puertos y aeropuertos.

El Consejo, desde ese año, registró un descenso importante. De 6.000 sorbetes que llegaron en el 2018, en el 2019 bajó a 50; las fundas tipo camiseta pasaron de 4.872 a 460; y los envases de espuma flex de 13.190 a 185. 

Pero hay otras cifras que no son tan alentadoras. Plan V revisó las bases de datos del INEC de los años 2017 y 2018. En el 2017, las islas registraron que el plástico suave (fundas, por ejemplo) representaba el 1,47% del total de la basura que arrojaba. Pero en el 2018 hay un fuerte incremento: estos plásticos llegan al 4.75%.

El dato causa preocupación a Norman Wray, presidente del Consejo. Dice que uno de los principales problemas tiene que ver con las fundas de rollo, que no estaban incluidas en la ordenanza original. Entonces lo que sucedió es que los habitantes de las islas cambiaron las fundas tipo camiseta (de halar) por las fundas de rollo y de paquete.

Johanna Castañeda, de la Dirección de Producción y Desarrollo Humano del Consejo, explica que ante ese aumento, se hizo una reforma a la ordenanza en el 2019 en la que se limitó también a las fundas de rollo. Pero como aún no existe una alternativa 100% ecológica, los pobladores aún las pueden usar.


A las costas de Galápagos ha llegado basura plástica de Sudamérica, Centroamérica y hasta de Asia. Foto: AFP

El Consejo ha hablado con empresarios para conseguir fundas que sean compostables, es decir que garanticen su degradación total, pero que sus precios no sean altos para los comerciantes.

Ahora el Consejo analiza una nueva ordenanza que contemple excepciones para el ingreso de las fundas para que solo sean usadas para carnes o productos húmedos como lácteos.

Pero Castañeda señala que la primera opción que está en la mesa es que los ciudadanos usen sus propios envases. Sin embargo, Wray afirma que aún no existe una cultura en los pobladores para llegar sus propios envases a donde lo necesiten. Y este es el tema más complejo, según la experiencia de Galápagos.

158.000 botellas plásticas fueron importadas desde Ecuador hasta las islas Galápagos en el 2019, según datos oficiales. 

Por eso, aún existen importantes volúmenes de plásticos que llegan a la isla. En el 2019, a Santa Cruz ingresaron 172.506 tarrinas plásticas, 83.500 vasos y  9.000 cubiertos. En San Cristóbal las cifras también son importantes: 47.575 tarrinas, 66.500 vasos y 7.000 cubiertos.

Respecto a fundas, a Santa Cruz arribaron en el 2019 449 Kg de fundas de rollo; a San Cristóbal, 507 Kg; y a Isabela, 500 Kg. Mientras que Santa Cruz recibió 994 Kg de fundas de paquete y San Cristóbal, 35 Kg.

En botellas de agua, más de 158.000 unidades llegaron a las islas en el 2019: Santa Cruz usó 63.697; San Cristóbal, 65.246; Isabela, 28.505; y Floreana, 760. 

Estos datos son del registro que hace el Consejo desde el 2018. Pero en ese año no se especificaba la cantidad sino el número de bultos o cartones que llegaban a las islas. En el 2019,  ya se puso cantidades unitarias.

Wray dice que hay un esfuerzo importante de la comunidad, instituciones públicas y privadas, en especial del sector turístico para cumplir la ordenanza. Ahora, por ejemplo, los sorbetes son reusables y de materiales como el metal o el bambú. A finales del 2019, se implementó una iniciativa con ARCA continental (la embotelladora de la Coca-Cola) para el uso de envases retornables de vidrio. También se han retirado 10.000 llantas para su reciclaje.

Pero agrega que la pandemia ha puesto a Galápagos en otro momento complejo. El aumento de plásticos por temas sanitarios y el uso de mascarillas y guantes son nuevos problemas. Dice que estos productos están generando impactos.

El modelo no exitoso de Guayaquil

El 19 de septiembre del 2018 entró en vigencia la ordenanza para la regulación de los plásticos de un solo uso en Guayaquil. Más de un año después, el estudio jurídico Manzano y Asociados dirigió una carta a la alcaldesa Cynthia Viteri. Le recordó que los primeros plazos ya habían vencido, por ejemplo, los relacionados con la prohibición de los sorbetes y la incorporación de material reciclado en las bolsas tipo camisetas. La abogada Inés Manzando, quien firma la carta, solicitó un detalle de las acciones para la implementación de la ordenanza, el 14 de noviembre de 2019. 

El Municipio de Guayaquil le contestó que al 10 diciembre del 2019, la Dirección de Ambiente estaba elaborando una base de datos con las empresas que fabrican los plásticos de un solo uso. A más de un año de la ordenanza, el Cabildo informó que recién había diseñado una campaña de educación y realizado una contratación para una “miniserie audiovisual” sobre el tema. También había suscrito un contrato para el “servicio de concienciación y empoderamiento ambiental” para el cuidado de los recursos hídricos de los desechos sólidos, un tema por fuera de la ordenanza. Asimismo en ese momento estaba en el análisis de un reglamento.


En Guayaquil, activistas coinciden en que quizá el único cambio que trajo la ordenanza para los plásticos de un solo uso fue la reducción del uso de sorbetes.  Foto: El Universo

“Todos los oficios fueron contestados con la respuesta de que no han hecho nada”, dice la abogada Inés Manzano sobre sus pedidos de información al Municipio de Guayaquil.

Manzano solicitó de nuevo la información y agregó a su pedido los tipos de incentivos (tributarios, honoríficos) que el Municipio estaba planteando para quienes reduzcan el uso de este tipo de plásticos y preguntó si algún ciudadano los había recibido. También consultó si alguna empresa había sido exonerada de los impuestos municipales (de hasta el 50%) por cambiar de materia prima a una eco amigable, como lo establece la normativa local.

¿Hay sanciones por incumplir la ordenanza?, fue otra de las preguntas que hizo la jurista. También requirió información sobre la prohibición de adquirir plásticos de un solo uso por parte del Municipio de Guayaquil.

La respuesta del Cabildo a ese segundo pedido fue que seguían “analizando” el reglamento de la ordenanza y que tampoco habían establecido los incentivos para personas naturales y jurídicas.

El último oficio que envió el estudio tuvo como fecha el 20 de septiembre pasado. Allí, Manzano envió un nuevo bloque de preguntas sobre la certificación ambiental, los montos destinados para las campañas de educación y sobre los dispensadores que debían ser colocados en los sitios turísticos de Guayaquil para incentivar que los ciudadanos usen termos para el consumo de agua.

“Todos los oficios fueron contestados con la respuesta de que no han hecho nada”, dice la abogada. Ella ha sido una de las expertas que más ha seguido este tema en Guayaquil. Dice que en estos dos años de vigencia de la ordenanza se cumplió su temor: “Se lo hizo por un tema político”. Recuerda que la norma respondió al momento preelectoral del 2018. “El Municipio de Guayaquil nunca se ha caracterizado por los temas ambientales”, afirma.

Dice que una de las principales deficiencias de la ciudad es la falta de datos sobre los desperdicios que genera. “Si tú sabes qué está consumiendo tu ciudadano y que está botando se puede hacer una mejor gestión. No existe data de calidad”, afirma. 

Ahora con la ley aprobada por la Asamblea y que espera el veto del Ejecutivo, las ordenanzas que ya salieron no podrán pasarse de los plazos que establece la ley, 48 meses, para la prohibición de estos plásticos. “Hay una ley nacional que rige en todo el territorio y ya no son necesarias ordenanzas diferentes en cuanto a plazos. La Ley los unifica y da seguridad jurídica”, concluye Manzano.

   ENTREVISTA  

“Están pagando por enterrar recursos
que son al mismo tiempo billete”

Jorge Mortola 

Presidente en Asociación Ecuatoriana de Plásticos

¿Qué opina de la ley que aprobó la semana pasada la Asamblea sobre la regulación de los plásticos de un solo uso?

Con mucha satisfacción recibimos la aprobación de esta ley porque genera la confianza necesaria para estimular las inversiones para que la industria se adapte a los requerimientos del mercado y a una sola legislación nacional. Hoy la industria está preparada, hay reglas más claras que facilitan la toma de decisiones para invertir en el país, reducir la producción y el consumo de resinas plásticas vírgenes, al mismo tiempo que se reducen los residuos, reaprovechándolos, regresándolos a los ciclos de producción, incorporándolos en algunos casos en los mismos productos y en otros casos convirtiéndolos en otros productos. Ahorraremos divisas al tener que comprar menos resina importada, generaremos más trabajo al incrementar la demanda de residuos y crearemos riqueza no solo con más procesos industriales y trabajo, sino con la posibilidad de generar una mayor industrialización de los residuos que permita su exportación. 

Con esta ley estamos creando las posibilidades para que la industria plástica entre aceleradamente en procesos de economía circular, el camino idóneo para combatir los efectos del cambio climático y mejorar las condiciones ambientales de nuestra comunidad.

¿Cuáles son los retos más importantes que la industria de plásticos tienen que hacer para que se aplique esta ley?

El primer reto es cumplir con los porcentajes de material reciclado requeridos en la ley en los plazos acordados.  Para esto la industria debe invertir, no solo en equipos, aditivos y cambio de procesos; sino también invirtiendo más en la industria del reciclaje de residuos.

La posición de la industria siempre ha sido reconocer que existe un problema con los residuos plásticos, ocasionada por una gestión inadecuada de los mismos.  La solución parte de reducir la cantidad de residuos que llegan a las calles, quebradas, ríos y mares, pero también a los basureros y rellenos sanitarios.  Para esto es importante reincorporar estos residuos a los procesos productivos, pero para que esto sea posible se requiere que los municipios dejen de pagar a las empresas que recolectan los residuos y los llevan mezclados a enterrar a los botaderos o a los rellenos sanitarios.  Están pagando por enterrar recursos que son al mismo tiempo billete.  Los residuos orgánicos en una economía circular son dinero susceptible de generar trabajo, reducción de costos y sobre todo ahorro de divisas al país.  Debemos empezar a eliminar el concepto de basura plástica, ya que estos son en realidad recursos que pueden ser reutilizados.  Entonces es necesario que los municipios mejoren la gestión de sus residuos, empezando por prohibir que los plásticos sean mezclados con los materiales Orgánicos.

Por eso la ley aprobó una tasa de incremento gradual de material reciclado en los plásticos de un solo uso que quedan exonerados de la prohibición.  A medida que se incrementen las inversiones para reprocesar los residuos tendremos menos residuos en las calles, menos afectación al ambiente y más trabajo, más ahorro de divisas y más posibilidades de exportar nuestros residuos sea como materia prima o como producto terminado.

¿Cómo ve los plazos para la prohibición de los plásticos de un solo uso?

Los plazos son cortos y por lo tanto para cumplirlos requieren una rápida reacción de la industria, pero también el apoyo de las autoridades para motivar e incentivar la separación de estos residuos para facilitar su retorno a la industria.

¿Qué impactos traerá esta ley en término de empleo en el sector industrial del plástico y qué opciones han planteado?

El impacto al empleo podría ser exponencial, hoy hay alrededor de 20.000 personas en el país gestionando los residuos plásticos valorados, esto es PET y PE; con la aplicación de esta ley no solo que se va a incrementar la demanda de estos residuos, sino que se abren las posibilidades a otros materiales como el PVC, Polipropileno, Poliestireno en todas sus formas, etc.

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