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18 de Marzo del 2024
Historias
Lectura: 27 minutos
18 de Marzo del 2024
Napoleón Saltos

Catedrático universitario y dirigente político

Narcotráfico: diez tesis y una propuesta (Parte 2)
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Ecuador destruye el mayor decomiso de droga de su historia: 21,5 toneladas de cocaína. En la foto, miembros de la policía y las fuerzas armadas de Ecuador con el cargamento de droga. Foto: AFP

 

La raíz principal del narcotráfico y del capital criminal está en la economía, es un negocio altamente rentable, precisamente porque es ilegal. Los carteles operan como empresas transnacionales en condiciones de libre mercado perfecto, sin controles y con alta incidencia del control del poder.



¿Cuántos (mismo) son los elementos armados que operan para el narcotráfico y el crimen organizado? ¿Cuántos GDO están efectivamente operando? ¿Cuál es la cifra real del lavado de dinero en el Ecuador?  ¿Cómo se inserta la economía criminal en la economía formal del país? Varias preguntas sin respuestas certeras, pues no hay autoridad que pueda responder con solvencia y precisión a estas preguntas. Ecuador es un país de opacidades, y estas son el blindaje adecuado por donde la economía y el poder criminales encadena cada vez más a la sociedad del Ecuador. En esta segunda parte se analizan esos fenómenos.

V. La ubicación de las acciones criminales, el número de efectivos

Actualmente, los datos policiales son descripciones de la localización de los 15 distritos con mayor número y frecuencia de hechos violentos: Prosperina, Sur de Guayaquil, Esmeraldas, Quevedo, Machala, Pascuales, Manta, Portete, Esteros, Florida, Portoviejo, Milagro, Salinas, Durán y Balzar. En estos 15 distritos se genera el gran porcentaje de las muertes violentas. A veces, varía entre el 80% y el 87% de las muertes.

La ubicación tiene que ser abordada en el cruce de varios niveles territoriales: los nodos internacionales del narcotráfico y del capital criminal, las provincias y los poderes locales, los espacios barriales y los tejidos sociales.

La primera guía está en los flujos y circuitos del capital criminal, bajo sus diferentes variantes, el tráfico de drogas, de armas, de personas, el lavado, los negocios ilegales, los negocios de azar, las inversiones en bienes raíces y minería. Las fronteras, los puertos contaminados y controlados, las caletas, las vías de tráfico, los flujos financieros encausados. Los paraísos fiscales son nodos claves en la circulación del capital criminal mundial.

Entre el 70 y el 75% del tráfico internacional de la droga se realiza por vía marítima. En nuestro país, el 40% de la incautación de droga se realiza en los conteiners de exportación de banano y de productos perecibles. Por ello los puertos, en especial el de Guayaquil, con conexión a la Cuenca del Pacífico, se han convertido en zonas de alto interés de las mafias.

La segunda guía es la transformación de la propiedad territorial en particular, la expropiación violenta de tierras comunales tanto por grupos económicos de bienes raíces y agroexportadores, como por las bandas de traficantes de tierras y de grupos delincuenciales localizados. Procesos de acumulación originaria, con vaciamiento de territorios, y de acumulación por desposesión, con mecanismos violentos de legalización, en los que opera nuevamente la zona gris de una cruz cuadrada de relaciones entre las bandas-mafias, los grupos económicos nacionales y transnacionales, las autoridades estatales locales y nacionales, y el padecimiento de la sociedad, como víctimas del despojo o cohabitantes del nuevo orden violento.

Una tercera guía es el mapeo del control territorial de los grupos de delincuencia organizada, las bandas locales y los enlaces con las mafias internacionales. Las cárceles juegan un papel central, como nodos de información, organización y mando. Puede presentarse un mapeo de la presencia de las bandas en las Provincias.

Pero también se requiere trazar los mapas de resistencia de los pueblos y los sectores sociales, las formas de supervivencia y de vida para enfrentar la estrategia de muerte.

En el Decreto 111, el Gobierno enumera 22 organizaciones declaradas terroristas: Águilas, Águilas Killer, AK47, Caballeros Obscuros, Chone Killers, Choneros, Corvicheros, Cuartel de las Feas, Cubanos, Fatales, Ganster, Kater Piler, Lagartos, Latin Kings, Lobos, Los P. 27, Los Tiburones, Mafia 18, Mafia Trébol, Patrones, R7; Tiguerones. Y en varios discursos, el Presidente ha señalado que habría 30 mil integrantes.

El problema no se reduce al número de los integrantes directos de las bandas, sino que se expande a la irradiación e incorporación de las familias, ya que la oferta es una perspectiva de vida no sólo económica, sino de pertenencia y seguridad.

Fernando Carrión estima que son 25 GDOs, con 40 mil o 50 mil integrantes. Quizás el número puede ser más alto, en torno a los 70 mil, pues si bien se menciona además de los vínculos con los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, le presencia de la mafia albanesa, no se ubica los grupos correspondientes. Tampoco se particulariza la presencia de grupos con vínculos con los remanentes de las FARC, como en el caso del Frente Oliver Sinisterra. No se menciona la presencia de la mafia del Tren de Aragua, de origen venezolano, que se ha expandido desde el sur y se ha especializado en extorsión, vacunas, secuestros express contra pequeños y medianos negocios. Y hay también un silencio sobre la presencia de las mafias brasileñas, que pueden irse principalizando conforme se fortalezca la ruta amazónica del tráfico de drogas hacia el Puerto de Manaos.

El problema no se reduce al número de los integrantes directos de las bandas, sino que se expande a la irradiación e incorporación de las familias, ya que la oferta es una perspectiva de vida no sólo económica, sino de pertenencia y seguridad.

En la contabilidad estadística hay que tomar en cuenta la presencia de carteles internacionales de “segundo piso”, como la Mafia Albanesa, que no actúan a través de las bandas de calle, sino que operan a través de empresas legales y de fachada, para el almacenamiento y tráfico de la droga, armas u otras mercancías ilegales.

VI. Economía política del narcotráfico

La raíz principal del narcotráfico y del capital criminal está en la economía, es un negocio altamente rentable, precisamente porque es ilegal. Los carteles operan como empresas transnacionales en condiciones de libre mercado perfecto, sin controles y con alta incidencia del control del poder.

El proceso económico pasa por dos fases: D-M y M-D, la fase de producción de la mercancía y de tránsito hasta el mercado, y la fase de valorización o financiera, a partir de la distribución y el consumo y la transformación de la mercancía en dinero. (Arrighi, 1999)

“A pesar de las similitudes con la estructura de algunas cadenas de producción agrícolas, varias características de este tipo de industrias se dan por su ilegalidad: a) la violencia se utiliza en la resolución de los conflictos ante la imposibilidad de hacerlo por vías legales; b) produce formas de competencia que normalmente no se encuentran en los mercados legales, debido a la combinación de recursos económicos, políticos y militares; c) los mercados en las diversas fases y entre los distintos agentes son altamente segmentados; d) los costos de transacción son bastante altos debido a que las reglas del juego, aunque pueden ser explícitas, no se traducen en contratos escritos o formales; e) la respuesta de la oferta ante las variaciones de la demanda puede demorarse bastante debido a la lentitud con la cual los agentes se enteran de los cambios en los diferentes eslabones de la cadena. La consecuencia de una estructura como la descrita, es que los precios al consumidor final reflejan, en mayor medida, los riegos percibidos en la producción y en la distribución, más que una proporción de los costos de los factores.” La ilegalidad es el principal factor de valorización del capital criminal: “los riesgos percibidos (debido a los éxitos y fracasos en la detección de cargamentos y en la persecución de las redes de distribución) fueran, probablemente, el factor más importante en la determinación de los precios.” (Rubio Pardo, 2000)

En el caso de la producción y valorización de la cocaína, el proceso parte de la producción de la hoja de coca por el campesinado en zonas agrícolas, pasa a los intermediarios que entregan la mercancía a un primer procesamiento de la pasta, que es transportada hasta los puertos y los mercados de consumo en los países centrales. “La producción de hoja de coca, de la cual se sintetiza la cocaína, se encuentra concentrada en tres países suramericanos: Bolivia, Perú y Colombia. Según UNDCP, cerca del 98% de la oferta de cocaína en el mundo proviene de estos países.” (Rubio Pardo, 2000)

La economía capitalista funciona en tres esferas superpuestas: la economía popular, en donde hunde sus raíces el proceso productivo; la esfera del mercado capitalista regido por la ley de la oferta y la demanda; y la esfera opaca de la economía política, regida por el poder político y el poder de los monopolios, el terreno de los grandes capitales.

En el tráfico de armas, la dirección es la inversa: los países centrales, en particular los Estados Unidos, son los proveedores principales de armas que circulan en manos de las mafias y los carteles; a pesar de lo cual no hay una responsabilidad al menos de control.

La economía capitalista funciona en tres esferas superpuestas: la economía popular, en donde hunde sus raíces el proceso productivo; la esfera del mercado capitalista regido por la ley de la oferta y la demanda; y la esfera opaca de la economía política, regida por el poder político y el poder de los monopolios, el terreno de los grandes capitales. (Arrighi, 1999)

La paradoja perversa es que el ciclo D-M, en la división internacional del trabajo de la droga, corresponde a los países periféricos, entre los cuales están Colombia, Perú o Ecuador; y esta fase está ilegalizada, criminalizada. Mientras tanto la fase de valorización M-D corresponde a los países centrales, y esta fase encuentra diversos dispositivos de legalización, empezando por los paraísos fiscales, para entrar en el flujo de la reproducción ampliada del capital.

Se reproduce, por tanto, un sistema de dependencia, en donde los países periféricos aportan la materia prima, y los mercados centrales procesan y distribuyen la droga elaborada en los mercados de consumo. América Latina pasa a jugar, también en este proceso, el papel una acumulación originaria y por desposesión, con dispositivos violentos e ilegales, para garantizar la producción de plusvalía extraordinaria y la realización de ganancias extraordinarias que son acumuladas por el capital transnacional. (Marini, 1981)

“El crimen organizado es parte consustancial de los procesos de acumulación de capital, y –a su vez– se engarza con mecanismos de desposesión y despojo, así como con la triple explotación – la que recae sobre la naturaleza, la clase trabajadora y sobre la mujer. Y ello se eslabona y, paralelamente, reproduce una descomposición del tejido social que incrementa exponencialmente la vulnerabilidad de las sociedades e individuos. (…) El poder del crimen organizado se fundamenta, en principio, en el control del territorio y desde allí escala al control y despojo de los recursos naturales y a la cruenta disputa en torno a bosques, aserraderos, agua, tierras fértiles, rutas y mercados para el tráfico de estupefacientes y armas. Redondea su poder con la incursión de los recursos de procedencia ilícita en los mercados financieros y en el sistema bancario internacional.” (Enríquez, 2022)

Los cálculos del negocio global estiman “entre US$ 100 billones a más de US$ 1.000 billones al año. Las cifras más frecuentes encontradas en la literatura fluctúan entre US$ 300 billones y US$ 500 billones al año. El Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas, UNDCP, estimaba para 1995 un dato cercano a los US$ 400 billones, cifra similar a la calculada por la Policía Internacional, Interpol, hacia 1994. Sin embargo, la cifra no parece ser producto de ningún estudio riguroso.” En todo caso, se estima que representa el 8% del comercio mundial. (Rubio Pardo, 2000)

CELAG señala que el lavado en Ecuador está entre el 2 al 5% del PIB, DÓLARES que entran a circular por los canales financieros: pasa de 1.208 millones en LOS AÑOS 2016 Y 2017, a 2.632 en el período 2017-2020; y a 3.517 millones de dólares en 2021.

Según el Informe del Foro Económico Mundial de 2015, las principales actividades ilícitas representaban entre el 8 y el 15% del PIB mundial, entre las que está el tráfico de drogas con 750 mil millones de dólares anuales. (Tornafoch, 2021)

No hay estudios en el caso del Ecuador. CELAG señala que el lavado en Ecuador está entre el 2 al 5% del PIB, que entran a circular por los canales financieros: pasa de 1.208 millones en 2016-17, a 2.632 en el período 2017-2020; y a 3.517 millones de dólares en 2021. El método se basa en ubicar “el crecimiento que año a año tuvo el dinero que tienen los bancos en el Ecuador y que no presenta ninguna justificación: ni por crecimiento nominal de la economía, ni por inflación, ni por efectos de los flujos externos, ni por expansión monetaria desde el banco central.” (CELAG, 2023)

Plan V señala una cifra similar, 3.458 millones de dólares anuales, tomando en cuenta la cifra referencial del 2 al 5% del PIB que maneja la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en su reporte Estimación de los flujos financieros ilícitos derivados del narcotráfico, de 2011. (Plan V, 2022)

Podemos tomar como referencia algunos datos sobre el negocio en Colombia. Según Sergio Uribe, los precios del kg de pasta de cocaína en el Guaviare entre 1979 y 10995, han variado hacia la baja. Se trata de un precio político , donde la oferta depende del contexto del poder.

“La caída de 1983 refleja las condiciones que se presentaron con la devaluación del peso en más del 50%, la sobreproducción, los problemas de delincuencia originados en el movimiento de altas sumas de dinero; el fenómeno 1984-1985 pone de manifiesto la represión que se desató como reacción del Gobierno al asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla; y finalmente, la situación de los precios entre 1990-1993 reflejó la condición creada por el asesinato de Luis Carlos Galán, y la expansión nacional y mundial de las áreas cultivadas. (Uribe Ramírez, 1997, págs. 62-63)

Este precio se distribuye a nivel local entre el campesino productor de coca, el intermediario, el químico. “Los costos de producción se distribuyen entre mano de obra y los elementos necesarios para el proceso, así:

• 22.81 % Mano de Obra

• 19.36 % Otros Costos

• 57.82 % Utilidades.

• El costo de transporte es de US$ 3.000 por tonelada y el que se asume de lavado de dinero es del 10% hasta 1989 luego se incrementa al 20%.” (Quinto & Arcila, 2004)

Se calcula que actualmente el kg de base de cocaína estaría en 2.000 dólares en territorio. A partir de allí se inicia una cadena de costos, hasta llegar al puerto de tráfico, y luego al puerto de destino y al mercado de consumo. En el eslabón final, el costo del kg de coca refinada puede llegar a 150 mil dólares, con precios al consumidor que van desde 24 mil dólares el kg de cocaína en España, hasta 286 mil dólares en Emiratos Árabes Unidos.

Según el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas, UNDCP, “más del 90% del valor agregado de la cocaína y de la heroína se genera en la fase de distribución de la industria ilegal. Si se incluyen las utilidades debido a la dilución, un promedio de tres cuartos del valor agregado total se genera en el país de destino y se reinvierte ahí mismo.” Es decir en el país de origen quedaría el 10%. (Rubio Pardo, 2000)

A partir de la comprensión del funcionamiento del negocio del narcotráfico y de los flujos del capital criminal, es posible fundamentar la propuesta de la legalización del proceso integral de producción y consumo de las drogas, para romper el círculo de la muerte y el control de la valorización del capital criminal. Esta política implica un viraje profundo sobre el modo de reproducción del capital mundial; quizás poder soñar todavía con el sentido sagrado de la hoja de coca.

7. Narcoestado y necroliberalismo

Reconocer que el país ha entrado en el funcionamiento como narcoestado implica ver que hay una transformación profunda del ordenamiento de la economía y de poder, y de la articulación al sistema capitalista-colonial. No se trata de una modificación que afecta lateralmente a las redes de bandas, se da un reordenamiento del conjunto de la formación económico-social.

El agotamiento de la década de abundancia 2003-2014, basada en el incremento del precio internacional del petróleo y las commodities, bloquea el funcionamiento bonapartista del “Estado mágico” que llegó a controlar en 2014 el 42% del PIB, lo que debilita la hegemonía de la Revolución Ciudadana y el intento de una modernización desde el control disciplinario del Estado. Al perder progresivamente el control del aparato del Estado, la Revolución Ciudadana actúa como una fracción del capital que no logró legalizar a tiempo sus procesos de acumulación apoyados en el control del Estado; se mueve en una paradoja, cuenta con un respaldo electoral que ronda el 30% de las votaciones, lo que la constituye como la primera fuerza electoral, pero no cuenta con la fortaleza económica para sostener la hegemonía. Entramos en un período de empate político catastrófico.

Este vacío trata de ser resuelto a través de una especie de cogobierno tripartito inestable y conflictivo RC-PSC-Gobierno, con momentos de acuerdos y momentos de disputa. El nuevo “pacto burgués-oligárquico”, en término de Agustín Cueva, se realiza en medio de un reordenamiento geoeconómico y geopolítico mundial, a partir de la crisis de la hegemonía unilateral norteamericana; y en medio del paso  a la articulación del capital financiero-rentista-criminal, como la forma de reproducción del capital mundial.

Una condición básica para el paso hacia el narco Estado es la vinculación orgánica de la economía y las decisiones políticas con los circuitos del capital criminal mundial. Esta dinámica es favorecida por la instrumentalización de la revolución informática por parte del crimen organizado, para el establecimiento de comunicaciones transnacionales, la ejecución de nuevas formas de delincuencia vinculada a los cyberdelitos, la propaganda de la cultura narco y la seducción de las generaciones jóvenes. El acceso a armamentos sofisticados y a recursos y medios tecnológicos avanzados, refuerza el poder de los carteles transnacionales.

En primer lugar, hay una reubicación del país en el circuito y reproducción del capital mundial, el Ecuador pasa a ser un eslabón clave no sólo en los procesos de almacenamiento y tráfico de drogas, y del narcolavado, sino que el conjunto de la economía está marcado por la lógica de la reproducción y acumulación especulativa y lumpen del capital. Es decir, el problema micro de las vacunas y los flujos del narcolavado están ligados al funcionamiento del sistema financiero, al control del capital rentista (extractivismo, bienes raíces, agroexportación, peaje), a la propiedad de la tierra, al control del capital y los flujos financieros (bancos y sobre todo cooperativas de crédito).

El resultado es un creciente proceso de reprimarización y un cerco a los procesos de producción de valor agregado, ya sea en la industria o en el campo de los servicios, incluidos los procesos basados en la renta tecnológica y de conocimiento; mientras se refuerza la fuga de capitales, sobre todo a través de los dispositivos de los paraísos fiscales, y los mecanismos de dependencia. La base de esta acumulación está en la desposesión de tierras comunales, bienes públicos y bienes comunes.

El Ecuador es un terreno de disputa geopolítica. En el período de la RC se produjo un distanciamiento temporal del polo anglo-sajón, encabezado por USA-UE-Japón, y acercamiento al eje Este-Oeste, encabezado por los BRICS y la alianza China-Rusia-Irán. A partir de 2014 hay un retorno a la ligazón con Estados Unidos y a los organismos multilaterales. Una cadena de acuerdos establecidos por el Gobierno de Lasso y refrendados por el Gobierno de Noboa, abre el riesgo de que “los compromisos político-militares alcanzados con Estados Unidos representan un tutelaje estratégico del Comando Sur sobre las Fuerzas Armadas ecuatorianas. En el mediano plazo, esto también puede acarrear una dependencia operacional. Con ello se restringe la capacidad del país para diseñar una política de defensa propia, restringiendo aún más el margen de maniobra política del Estado ecuatoriano.” (Córdova, 2024)

Estas modificaciones en la infraestructura económica impulsan modificaciones en la política. El reordenamiento del bloque en el poder esta cruzado por la articulación de los grupos económicos y de los polos políticos con diversas estructuras de las bandas locales y de los carteles transnacionales.

La presencia del capital criminal en los procesos electorales modifica el carácter de la democracia. Si bien no hay estudios en el país, se puede tomar como referencia los señalamientos en otros países, como México, en donde “se han detectado por los menos tres  mecanismos ilegales para financiar campañas: el desvío de recursos públicos, las contribuciones ilegales de particulares y el financiamiento del crimen organizado,” cada uno con su lógica e intereses particulares. El estudio establece “el exceso de dinero ilegal, tanto público como privado, que fluye a las campañas para ganar elecciones y comprar beneficios futuros, como acceso a contratos de obra pública, permisos especiales, compra de impunidad y acceso a regulación favorable para hacer negocios.” (Casar & Ugalde, 2018)
En el caso del Ecuador, Luis Verdesoto señaló que en las elecciones seccionales del 2020, si bien no se puede ubicar narco-partidos, habría indicios de al menos 2 mil candidatos con vínculos con el narcotráfico; pero no se ha realizado un estudio del tema. (Plan V, 2019)

La modificación principal es el paso a una nueva gubernamentalidad que garantice la reproducción del capital criminal. “Una forma de gobierno que administre la violencia y la muerte que conlleva este tipo de economía.” La ejecución de una gubernamentalidad “necroliberal. El neoliberalismo se convierte en necroliberalismo cuando su política de libertad económica y libre mercado está dirigida a garantizar los negocios del capital criminal y cuando el Estado mínimo en política social y máximo en política represiva, está para administrar la muerte, decidir quién debe morir para asegurar los negocios.” (Sierra, 2024) El objetivo principal es la contención de la capacidad de respuestas autónomas de los movimientos sociales y de los pueblos, un nueva forma de Estado se seguridad policial, un Estado de excepción permanente que puede ser refrendado en la Consulta Popular.

La estrategia de guerra interna, con la intervención de las Fuerzas Armadas en el combate a la bandas locales, puede tener un resultado inmediato de reducción de la violencia abierta y organizar la nueva gubernamentalidad necroliberal, obligando también a los Grupos de Delincuencia Organizada (GDOs) a reconstruir la disputas y los dominios de territorios a partir de los acuerdos en las cúpulas del poder del capital criminal transnacional.

 

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